Europa se queda sin red para absorber su auge solar
La generación fotovoltaica bate récords, pero las redes y las baterías no avanzan al mismo ritmo, lo que dispara los vertidos, los precios negativos y las dudas sobre la rentabilidad
La generación solar bate récords en Europa, pero las redes y las baterías no avanzan al mismo ritmo y obligan a limitar parte de la producción.
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Durante la última década, Europa ha instalado cientos de millones de paneles solares desde Sicilia hasta Laponia. Lo que antes era una tecnología de nicho se ha convertido en la principal fuente de energía del continente durante los meses de verano. Ese rápido desarrollo se enfrenta ahora a un problema distinto: el sistema que lo rodea no ha podido seguir el mismo ritmo.
El crecimiento de la capacidad empieza a ralentizarse, la rentabilidad financiera disminuye y una cantidad récord de electricidad limpia queda sin utilizar porque las redes no pueden absorber los aumentos repentinos de producción.
Con más horas de luz solar, la temporada fotovoltaica está en pleno apogeo. La capacidad añadida durante el último año ha ampliado la base de generación y ya se han batido récords esta primavera en mercados importantes como Alemania, Reino Unido y Francia. Se esperan nuevos máximos en los próximos meses.
Exceso solar
El problema es que Europa genera ya más electricidad solar de la que puede consumir en determinadas horas. Los productores se ven cada vez más obligados a desconectar plantas durante los días soleados, una práctica conocida como limitación de la producción o recorte de generación.
En los próximos meses podrían desperdiciarse unos 40 teravatios hora de electricidad, suficiente para abastecer al Gran Londres durante un año. La cifra representa un aumento del 25 % respecto a 2025.
Como resultado, los consumidores europeos, ya presionados por los costes energéticos, podrían acabar pagando dos veces: primero por las subvenciones que impulsaron el auge solar y después por las compensaciones que reciben los productores cuando se les ordena desconectar sus plantas porque la red está saturada.
Europa instala más paneles solares, pero la falta de red y almacenamiento deja cada vez más electricidad limpia sin utilizar
El exceso de oferta también hunde los precios de la electricidad muy por debajo de cero durante las horas punta de producción solar, cuando la generación supera a la demanda. Proyectos que hace apenas unos años parecían apuestas seguras se están reevaluando.
Axel Thiemann, director ejecutivo de Sonnedix, una compañía con proyectos en toda Europa, resume el cambio de escenario: «Las suposiciones que sustentaban las inversiones en energía solar durante y justo después de la crisis energética ya no son válidas». En su opinión, los precios negativos y los recortes de producción erosionan la rentabilidad.
Precios negativos
La energía solar se comercializó por primera vez en la década de 1980 y su éxito se ha apoyado en gran medida en las subvenciones. Ahora se extiende por tejados y campos de todo el continente, incluso en el Castillo de Windsor y el Vaticano.
La tecnología representa ya la mayor capacidad instalada de Europa, con unos 490 gigavatios. Supera al gas, la energía eólica, la nuclear y el carbón. La expansión continuará, aunque a un ritmo más lento. Este año se prevé añadir alrededor de 80 gigavatios, el equivalente a instalar unos seis paneles por segundo.
Los precios negativos y los recortes de generación empiezan a erosionar la rentabilidad de nuevos proyectos solares
El mercado denomina «canibalización solar» al efecto que se produce cuando grandes volúmenes de energía fotovoltaica provocan una caída drástica de los precios durante los periodos soleados. Esa caída reduce los ingresos de los productores y el valor de los proyectos. Cuanta más capacidad se añade, mayor es el efecto.
El impacto empieza a reflejarse en el número de parques solares en construcción. Tras años de rápida expansión, se espera que la nueva capacidad solar instalada en Europa disminuya ligeramente respecto al récord del año pasado. BloombergNEF prevé nuevos descensos casi anuales hasta al menos mediados de la próxima década.
Red bajo presión
Las grandes cantidades de energía solar dificultan la gestión de la frecuencia y del voltaje de la red. La frecuencia determina el ritmo del sistema eléctrico, mientras el voltaje controla la intensidad del flujo hacia hogares y empresas.
Tradicionalmente, las grandes turbinas giratorias ayudaban a mantener ese equilibrio. La energía solar funciona de forma distinta, lo que hace que el sistema sea más sensible a cambios repentinos en la oferta y la demanda y exige un control más activo.
Las fluctuaciones de voltaje estuvieron entre las principales causas del peor apagón en décadas en Europa, registrado en España y Portugal el año pasado. Ocurrió en un momento en el que había una gran cantidad de energía solar en el sistema. Desde entonces, el operador de la red, Red Eléctrica, se ha vuelto más cauteloso: mantiene centrales de gas en funcionamiento como respaldo y depende menos de la energía solar.
Los precios negativos se han acentuado esta primavera, con precios por hora que llegaron a caer hasta unos -500 euros por megavatio hora en Alemania y Francia. Los precios negativos más bajos suelen darse cuando una elevada producción renovable coincide con una demanda inferior a la normal. Ese fue el caso este año durante la Semana Santa y el 1 de mayo, festivo en muchos países europeos.
Cuando los precios caen muy por debajo de cero, los operadores de parques solares suelen desconectar por iniciativa propia para no pagar por inyectar electricidad en la red. En ese caso no obtienen ingresos. Sin embargo, cuando los operadores de red ordenan el cierre, las empresas suelen recibir una compensación. En Alemania, el mayor mercado solar europeo, esos costes recaen en última instancia sobre los consumidores, aunque el presupuesto federal los absorbe actualmente para aliviar la carga.
Cuello alemán
Alemania fue uno de los primeros países donde apareció la limitación de la producción solar. Al principio, el problema se asociaba sobre todo con la energía eólica del norte, que no podía transportarse al sur por las restricciones de la red. Más recientemente, la energía solar en el sur afronta el mismo problema tras su enorme expansión, según Leonhard Gandhi, investigador del Instituto Fraunhofer.
Baviera, uno de los motores económicos de Alemania, se autodenomina «tierra solar». Su capacidad instalada rivaliza con la de España. El estado cuenta ahora con tanta energía fotovoltaica que, en ocasiones, produce más electricidad de la que la red puede absorber. Eso obliga a intervenciones frecuentes y lo sitúa entre las regiones más congestionadas de Alemania, solo por detrás del norte, donde predomina la energía eólica.
En varios mercados clave, el problema se agrava. En España, alrededor del 16 % de la generación solar se vio limitada en el primer trimestre, aproximadamente el doble que un año antes. Alemania pasó del 7 % al 13 %, según estimaciones de London Stock Exchange Group.
Para las empresas eléctricas y los gobiernos, el principal desafío ya no es solo construir suficiente capacidad renovable. El sector necesita centrarse con urgencia en áreas que se han quedado rezagadas, como redes eléctricas más sólidas y baterías.
Baterías y redes
La Comisión Europea estima que se necesitarán alrededor de 1,2 billones de euros de inversión en redes hasta 2040. La capacidad de almacenamiento en Europa se cuadruplicará previsiblemente para 2030, según BNEF.
El Gobierno alemán planea crear incentivos para combinar parques solares con baterías. La empresa sueca Vattenfall es una de las que ya ha empezado a hacerlo. En tierras agrícolas de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, miles de gallinas y pollos se mueven bajo los 146.000 módulos de una de las granjas solares de la compañía. La empresa planea añadir baterías el próximo año para absorber el excedente de energía.
Ampliar capacidad renovable, redes y almacenamiento de forma conjunta es importante en un momento en el que la guerra en Irán amenaza con otra crisis energética. La dependencia europea de los combustibles fósiles importados vuelve a quedar al descubierto.
Anna Borg, consejera delegada de Vattenfall, defiende que la única forma de superar esa dependencia y los picos de precios es aumentar al mismo tiempo la producción de electricidad, la red eléctrica y la flexibilidad del sistema. Borg reclama un «ritmo equilibrado» en la expansión de esos tres frentes.
Flexibilidad pendiente
En las horas punta, la generación solar puede cubrir casi todo el consumo en algunas zonas. En Alemania, la demanda residual —la que queda después de la producción renovable— puede llegar a ser prácticamente nula alrededor del mediodía en verano. Ese dato muestra tanto el dominio de la energía solar como la dificultad de gestionarla sin suficiente flexibilidad.
Los responsables políticos empiezan a ajustar las ayudas para reducir distorsiones. Las subvenciones durante las horas de baja demanda serán menos frecuentes, lo que podría reducir la aparición de precios extremadamente negativos, según Michael Schrettle, analista de Volue.
Pero hasta que la inversión en almacenamiento y red eléctrica se acelere, seguirá habiendo mucha electricidad limpia sin utilizar.
Leonhard Birnbaum, director ejecutivo de la eléctrica alemana E.ON, lo resume con una advertencia sencilla: «Los paneles solares que no pueden inyectar electricidad a la red no compensan ni una sola tonelada de CO2».
El problema ya no está solo en cuántos paneles puede instalar Europa. La variable decisiva pasa a ser cuánta electricidad solar puede absorber, almacenar y transportar sin destruir rentabilidad ni trasladar nuevos costes al consumidor.
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Eva Brendel es coautora de este artículo. Con la colaboración de Will Mathis.
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