Europa dispara el gasto en defensa… justo cuando los drones cambian las reglas

El auge de los blindados como el CV90 impulsa la industria militar europea, pero la guerra en Ucrania cuestiona su rentabilidad frente a los drones

Un vehículo de combate de infantería CV90 durante una demostración militar en la base aérea de Bardufoss (Noruega).

Suecia, el país que introdujo el Volvo familiar, similar a un tanque, para los padres preocupados por la seguridad en la década de 1970, ahora lleva a Europa continental lo más parecido que tiene a un vehículo de combate de infantería (VCI). Y por razones similares.

La semana pasada visité la fábrica de BAE Systems en Hägglunds, a mitad de la costa sueca, donde se fabrica el CV90. Allí pude observar dos indicios del futuro de la defensa europea: uno positivo y otro mucho menos favorable. La buena noticia es que el director general, Tommy Gustafsson-Rask, y su equipo en Örnsköldsvik parecen haber encontrado, gracias a un pragmatismo a prueba de balas, una forma de superar la inercia que durante décadas ha frustrado los esfuerzos por consolidar la adquisición de armamento en Europa. ¿La mala noticia? Los drones.

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