La lógica del mercado choca con una guerra sin control político real
La estructura de poder en Irán dificulta cualquier acuerdo estable mientras Estados Unidos mantiene la presión. El conflicto combina negociación aparente y riesgo real de reactivación
La guerra en Irán sigue abierta pese a las expectativas de un acuerdo rápido.
En el mundo lógico que los mercados parecen dar por hecho en Oriente Medio, esta guerra termina —y pronto— porque existen pocas perspectivas realistas de que alguna de las partes logre una victoria decisiva si reinicia el conflicto. Los costes de intentarlo, mientras tanto, oscilan entre punitivos y ruinosos.
En ese escenario, incluso se dibuja una vía que, con el tiempo, podría dar sentido a las vidas y recursos perdidos desde el 28 de febrero. Israel y Líbano, por un lado, y Estados Unidos e Irán, por otro, mantienen conversaciones directas. Ese avance podría encaminar ambas relaciones hacia niveles de estabilidad que no se ven desde hace décadas.