El centroizquierda vuelve a defender el petróleo ante la crisis energética

La guerra en Irán y la seguridad energética impulsan un giro en la postura del centroizquierda sobre los combustibles fósiles

El pragmatismo energético gana peso ante el impacto económico del conflicto.

Parece una eternidad, pero hace tan solo una década la centroizquierda política aún defendía todas las fuentes de energía: combustibles fósiles y energías renovables por igual. Fue en los tiempos no tan lejanos de Barack Obama, cuando el presidente estadounidense defendía el fracking como una fuerza positiva y afirmaba que no existía una disyuntiva «entre nuestro medio ambiente y nuestra economía», y cuando la perforación, para sorpresa de algunos, aún se consideraba una postura progresista.

Pero con el paso de los años, los liberales se volvieron cada vez más hostiles a los combustibles fósiles a medida que se acumulaban las pruebas del cambio climático. A partir de 2020, esa hostilidad se transformó en una oposición militante, que culminó con el lema electoral del presidente estadounidense Joe Biden: «No más perforaciones, punto». Fue una era de exhibicionismo moral, alimentada por la creencia de que los días del petróleo estaban contados. Los escenarios de un colapso de la demanda de petróleo para 2050 se volvieron comunes.

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