Contra el relato sombrío, Venezuela puede lograr avances petroleros rápidos

El fin del régimen en Venezuela abre una ventana para sumar producción rápida de petróleo sin resolver el problema de fondo

Estados Unidos y Europa miran a Maracaibo y Monagas, no a la Faja del Orinoco.

La opinión generalizada sostiene que el futuro de la industria petrolera venezolana es sombrío. No coincido del todo con ese diagnóstico. Quienes lo defienden argumentan que cualquier aumento relevante de la producción está muy lejos y requiere inversiones colosales. La realidad es más matizada. Hay barriles disponibles en el país —si se acepta la metáfora contradictoria—: crudo de calidad razonable, relativamente fácil de extraer y con capacidad para generar ingresos rápidos que permitan empezar a revitalizar una infraestructura profundamente deteriorada.

No se trata de volver a los millones de barriles diarios que llevaron a Venezuela a los picos de producción de principios de los años setenta o finales de los noventa. La hipótesis más realista es una recuperación modesta: varios cientos de miles de barriles diarios adicionales. Ese escenario puede ponerse en marcha con rapidez según los estándares de la industria —entre 12 y 18 meses— y sin un gasto desorbitado. Las compañías petroleras estadounidenses participarán en ese esfuerzo.

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