Reticencia de Nigeria obstaculiza acuerdo comercial entre UE y África Oeste

La desconfianza de Nigeria mantiene bloqueada la implementación de un tratado de libre comercio entre la Unión Europea (UE) y la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (ECOWAS), casi 20 años después de que las negociaciones comenzaran.

Las vías para avanzar hacia su implementación serán probablemente uno de los temas a discutir entre los mandatarios que participan desde hoy en la quinta cumbre entre la Unión Europea y la Unión Africana, celebrada en Costa de Marfil y centrada principalmente en temas candentes como la inmigración y la seguridad.

Para que sea efectivo, el tratado -que daría acceso libre de aranceles a los mercados europeos a los países del oeste de África y viceversa- debe ser aceptado por los 15 miembros de ECOWAS.

Aunque a que la UE subraya que los países del África Oriental se beneficiarían inmensamente del acuerdo, Nigeria, potencia económica dentro de esa comunidad, mantiene un fuerte rechazo y es el único país, junto con Gambia, que todavía no ha firmado.

El temor del Gobierno y los empresarios nigerianos es que el pacto, en sus términos actuales, perjudique su industria de manufacturas y la economía en general ya que esta no sería capaz de competir frente a una inundación de bienes extranjeros.

En una ocasión, el ministro de Industria, Comercio e Inversión, Okechukwu Enelamah, lo describió como un acuerdo colonial con reminiscencias de los últimos dos siglos.

Por su parte, Alaba Lawson, presidente de la Asociación Nacional de Cámaras de Comercio, Industria, Minería y Agricultura, concuerda en que Nigeria no debe firmar hasta que no se asegure que el tratado no pondrá en peligro la economía del país, pero también apunta que Abuya debe resolver primero serios problemas de infraestructuras.

La UE, sin embargo, se esfuerza en recordar que mientras que el pacto requiere que Europa quite por completo las cuotas y aranceles de importación sobre los productos de África Oriental, los países de esa región pueden mantenerlos impuestos al 35 % en muchos bienes, especialmente los de los sectores sensibles.

"El tiempo para la apertura de los mercados es además propicio a África Oriental", señaló Michel Arrion, embajador de la UE para Nigeria y ECOWAS.

"Mientras que el pacto exige que la UE quite inmediatamente los cargos sobre todas las importaciones, la apertura de los mercados para África Oriental sería gradual y lenta y empezaría 5 años después del cierre del tratado", agregó.

Además, los veintiocho argumentan que el acuerdo permitiría a Nigeria integrarse en las cadenas de valor globales y daría incentivos a la inversión.

El Gobierno nigeriano, sin embargo, está lejos de dejarse convencer.

"Hemos mirado el acuerdo, creemos que está situado en el siglo XIX y nosotros estamos ya en el siglo XIX", opinó el ministro Enelamah.

Nigeria es la pieza fundamental que mantiene en el limbo el tratado porque controla más de la mitad del mercado de la región.

Es por tanto el país que sufriría más profundamente las consecuencias si el tratado resultase desfavorable.

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