La deuda italiana esconde más riesgo que los ángeles caídos

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A los inversores debería preocuparles más la deuda del gobierno italiano que un posible aluvión de ángeles caídos -empresas cuya calificación crediticia pasa de grado de inversión a high yield- en el mercado de bonos corporativos de cara a la próxima recesión, asegura Debbie King, gestora de inversiones en Kames Capital.

La búsqueda de rentabilidad ha llevado a un número creciente de inversores a incrementar su exposición a bonos italianos últimamente. Sin embargo, a King le preocupan la volatilidad potencial que podría experimentar este mercado, que sigue ofreciendo unas previsiones de crecimiento demasiado optimistas, la dependencia de los bancos italianos de la nueva ronda de operaciones de refinanciación a largo plazo condicionadas (TLRTRO) del BCE y el posible comportamiento errático de unos políticos faltos de experiencia que quizás estén más interesados en mantener el control del partido tras las elecciones europeas de mayo.

El pasado mes de octubre, Italia logró mantener su calificación crediticia en el importante nivel de grado de inversión (investment grade o IG), aunque Moody's rebajó su nota hasta Baa3 con perspectiva estable y S&P confirmó su calificación de BBB pero con perspectiva negativa. «La historia nos enseña que, en general, a las agencias de calificación les cuesta rebajar las calificaciones de crédito. Por eso los inversores deben decidir si los hechos respaldan la calificación de grado de inversión». Para King, «si el tercer mercado de bonos soberanos más grande del mundo viese su calificación rebajada a high yield (HY), las repercusiones serían enormes. Italia sufriría una huida de capital masiva».

La gestora tampoco anticipa que el mercado de bonos vaya a registrar un gran número de ángeles caídos simplemente porque el número de bonos corporativos con calificación BBB haya aumentado hasta representar más de la mitad de todo el mercado de grado de inversión.

«No hay un porcentaje 'normal' de títulos BBB que vean su calificación rebajada a HY pero estos casos se han reducido en años recientes hasta niveles históricamente bajos. De hecho, en los últimos años este segmento ha registrado mejoras netas de calificación, es decir, muchos títulos con una nota de solvencia inferior al grado de inversión han recibido una calificación BBB».

«Esta tendencia no se sostendrá si la economía cae en recesión, como empieza a predecirse últimamente. De acuerdo con las estimaciones más negativas, basadas en datos de recesiones previas, más de un 10% de los bonos BBB podrían convertirse en HY».

«No obstante», añade, «creo que muchas de estas predicciones catastrofistas son exageradas. El crecimiento del segmento BBB ha puesto de relieve una gran diferencia en los niveles de endeudamiento de las empresas que emiten este tipo de títulos».

Como señala King, la deuda sigue estando relativamente barata en términos históricos, lo que facilita que las empresas se refinancien y amplíen las fechas de vencimiento de sus bonos, reforzando así sus balances.

«Que una empresa tenga una calificación BBB no implica necesariamente que está a punto de convertirse en un ángel caído. El grado de inversión sigue ofreciendo margen y es mucho más robusto de lo que podríamos esperar, al menos de momento».

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