La baja demanda interna en China frena la inflación en julio

La inflación china se redujo una décima en julio con respecto a junio hasta el 1,8 por ciento, la cifra más baja en seis meses, influida por el escaso encarecimiento de los alimentos en el séptimo mes del año y por cierta reducción de la demanda interna.

El IPC chino experimentó su tercer mes consecutivo de desaceleración, incluso cuando los expertos predecían un repunte de los precios debido a las inundaciones sufridas en el país en pasadas semanas, que dañaron la red de transportes y dificultaron la circulación de mercancías.

Sin embargo, esas circunstancias no hicieron excesiva mella en los productos alimentarios, que sólo subieron un 3,3 por ciento en el séptimo mes del año, frente al 4,6 por ciento de aumento interanual registrado en junio.

La carne de cerdo, uno de los alimentos básicos de la cesta doméstica china y que siempre registra las mayores oscilaciones de precios, se encareció un 16,4 por ciento interanual en julio, otra cifra moderada en comparación con el 30,1 por ciento de incremento en junio.

Las alzas de precios en el sector no alimentario fueron del 1,4 por ciento en julio, marcando un repunte en comparación con el 1,2 por ciento de junio.

Las alzas de precios moderadas, que siguen por debajo del 3 por ciento de horquilla de seguridad fijado por el Gobierno de China para todo el año, sugieren que la inflación "no va a ser una grave preocupación para la política china, que continuará enfocada en riesgos a medio plazo", según el análisis de Capital Economics.

"Las autoridades probablemente centrarán su atención en asuntos más urgentes, como los riesgos de crédito o los desequilibrios estructurales", señaló la consultora, mientras otros observadores apuntan a que esta inflación moderada da a Pekín amplio margen para relajar su política monetaria.

Aunque la consultora prevé aumentos del IPC en los próximos meses, "la inflación seguirá en la zona de confort este año y el siguiente", ayudada por un esperado aumento en las cabezas de ganado porcino, siempre clave para el mantenimiento de precios en China, y por el exceso de capacidad en muchas industrias.

Esa sobrecapacidad, sin embargo, también ha afectado a la espiral deflacionaria que vive el índice de precios de producción (termómetro de las variaciones en el sector mayorista) y que en julio bajó un 1,7 por ciento respecto al mismo mes de 2015.

En este indicador, China muestra ya 53 meses consecutivos, o más de cuatro años, de deflación, lo que según los observadores da fuerza a las peticiones de mayores medidas de estímulo para impulsar una economía nacional al ralentí.

Sin embargo, la bajada de precios en el sector mayorista fue menor que en junio, cuando la caída interanual había sido del 2,6 por ciento.

En esta medición destacaron en julio caídas de precios como las del sector minero, de un 5,6 por ciento, o de las materias primas, con un descenso del 4,5 por ciento.

La inflación se publica un día después de que se conociera que las exportaciones de la segunda economía mundial denominadas en dólares cayeron un 4,4 por ciento interanual en julio, mientras que las importaciones bajaron un 12,5 por ciento interanual.

En el primer semestre del año, la segunda economía mundial creció un 6,7 por ciento, más de lo esperado por los analistas, animada por un aumento de la demanda en el sector inmobiliario y la consiguiente inversión en la construcción y las materias primas.

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