Draghi levanta la voz por la inacción política

El presidente del BCE exige reformas ante los líderes de la UE en una cumbre en la que España presiona para relanzar la inacabada unión bancaria

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Tocaba reprimenda. La enésima. Lo ha dicho por activa y por pasiva: 'Ojo que con el BCE no basta'. Pero sus advertencias son mensajes al viento. La política europea está en funciones. Así que por ello, quizá mejor hablar de desahogo. Y qué mejor que hacerlo ante los jefes de Estado y de Gobierno de la UE, a quienes Mario Draghi exigió este jueves más contundencia e integración para poder salir de la crisis. Lo hizo, eso sí, ratificando su compromiso de mantener los estímulos y la política de tipos cero pese al camino inverso que el miércoles comenzó a andar la Reserva Federal de Estados Unidos retirando los estímulos y subiendo los tipos un cuarto de punto.

El presidente del Banco Central Europeo estuvo en Bruselas invitado por el presidente del Consejo, Donald Tusk, para informar a los líderes de la situación económica en la que fue su última cumbre de este convulso 2016. A puerta cerrada, como mejor se dicen las cosas. Donald Trump, la Reserva Federal, el 'Brexit'... Retos y más retos. El cuento de nunca acabar.

Llegó con los deberes hechos, mostrando a los jefes que él si cumple su parte del trato después de que el pasado día 8 anunciase la ampliación del programa de compras hasta finales de 2017, a modo de red de seguridad para afrontar un año que en lo político puede ser demoledor para el futuro de la UE con las elecciones en Holanda, Francia, Alemania, Italia y el jaleo griego.

La economía parece haber dejado de existir para los líderes comunitarios hasta que las urnas confirmen que el populismo no se ha salido con la suya. La mejor prueba son las conclusiones de la cumbre, de nula ambición y en las que se ratifica el apoyo del Consejo a la continuidad de la garantía de empleo juvenil y al 'plan Juncker', que se ampliará hasta 2020 con el propósito de movilizar hasta 500.000 millones.

El frente del Sur

La sorpresa, grata, fue la inclusión a última hora de un párrafo en el que los jefes de Estado y de Gobierno se comprometen a seguir adelante con la construcción de la unión bancaria «para reducir y compartir los riesgos». Y fue así gracias al empuje de España, Francia o Italia, que presionaron en este sentido, según desvelaron fuentes europeas. Aún falta por levantar el tercer y último pilar. Se trata del fondo común de garantías de depósitos, que en la práctica significa que esos primeros 100.000 euros garantizados tengan sello europeo y no sólo español, portugués o francés. La clave, de nuevo, vuelve a ser Berlín, que no está dispuesta a asumir más riesgos de otros hasta que las elecciones de otoño avalen de nuevo a Angela Merkel. Y a partir de ahí, se hablará y con condiciones.

El mensaje de 'Súper Mario', según estas mismas fuentes, pivotó sobre el que lanzó la semana pasada durante la última reunión anual del Consejo de Gobierno del BCE. Todo pasa por acelerar el proceso de integración de la Eurozona, ahora paralizado por la inacción política de sus líderes. Es algo que el propio Draghi admitió sabedor de que ahora lo único que les une es la seguridad y la defensa, pero no por ello se dio por vencido y volvió a loar los grandes beneficios de la unión monetaria.

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