Dijsselbloem se aferra al cargo y se niega a pedir perdón al Sur

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Jeroen Dijsselbloem, el presidente del Eurogrupo, perdió este martes otra magnífica oportunidad de pedir perdón y disculparse por sus duras acusaciones a los países rescatados del Sur al asegurar a un periódico alemán que «no se puede pedir ayuda y luego gastarse el dinero en alcohol y mujeres». La polémica saltó el 20 de marzo y, desde entonces, su futuro ha ido tiñéndose de negro a medida que pasaban las horas. Primero se regodeó ante el Parlamento Europeo; luego, a las 72 horas, tuvo que recular lamentando lo sucedido y este martes, después de que toda la Eurocámara (¡toda!) pida su dimisión, volvió a hablar para reiterar que su intención «no es insultar a nadie» y que todo ha sido un malentendido porque «yo nunca me refería al Sur». Dijsselbloem está demostrando tener tanto orgullo como su lengua afilada. ¿Un perdón? ¿Un lo siento? Ni rastro de dos palabras que quizá harían todo mucho más fácil.

El ministro de Finanzas holandés se pronunció este martes por escrito después de que, el lunes, la Eurocámara decidiese enviarle una carta formal de protesta por su negativa a participar en el debate sobre Grecia celebrado en el pleno de este martes por la tarde. La invitación fue cursada la semana pasada y, temiéndose una encerrona en toda regla, esgrimió aquello de problemas de agenda. En su respuesta, tiende su mano y se muestra abierto a colaborar en todo lo que sea necesario con el Legislativo.

Respecto a la polémica suscitada, insiste en que no entiende el revuelo generado: «Lamentablemente, algunas personas se ofendieron por el modo en el que me expresé. La elección de palabras es por supuesto personal, como lo es la forma en la que se recogen. Seré incluso más cuidadoso en el futuro porque mi intención nunca es insultar a la gente». En su escrito, incorpora incluso el párrafo original de la discordia (en alemán) para señalar que nunca se refirió al Sur. Cierto. Habló de la solidaridad del Norte con «los países en crisis», que precisamente muy al norte no se encuentran.

¿Qué va a pasar con Dijsselbloem? Este martes una alta fuente del Eurogrupo confirmó que el asunto se abordará en la reunión del viernes en Malta, pero eludió ir más allá. «Se ha dicho todo lo que se puede decir. Y lo que no se ha dicho, no se puede o debe decir», recalcó sugerente. Países como Portugal han pedido su dimisión, lo que le ha situado en un callejón sin salida después de la debacle electoral de los socialdemócratas, su partido, en los Países Bajos.

 ¿Cuándo se irá?

Para muchos, la única pregunta posible no es si seguirá o no, sino cuándo se marchará. Hay tres posibles fechas. La primera es que lo haga ya, algo que no va a pasar. La segunda es esperar a la formación del Gobierno de Holanda, es decir, que deje de ser ministro y, por ende, del Eurogrupo (el cargo se compatibiliza). Y tercero, esperar al 21 de enero de 2018, cuando termina su mandato.

Según han publicado los medios holandeses, se ve fuerte y asegura que tiene «mucho apoyo» para continuar hasta la finalización de su mandato. Todo está muy abierto. Los socialdemócratas han sondeado a Portugal para ocupar el cargo mientras el Gobierno de España, según ha podido saber este periódico, cree que Luis de Guindos (que ahora se postula para el BCE) es el «ministro mejor preparado», pero asume que «no es realista» aspirar al puesto ya que el Partido Popular europeo ya copa todas las grandes presidencias de la UE.

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