Turquía amenaza con ocupar regiones sirias en manos de aliados kurdos de EEUU

Turquía se prepara para una inminente invasión de dos zonas del norte de Siria actualmente bajo control de milicias kurdas aliadas de Estados Unidos, según ha insistido hoy el propio presidente turco, Recep Tayyip Erdogan.

La campaña, anunciada por Erdogan desde hace días, se dirigiría contra las regiones de Afrin, un feudo kurdo, y Manbech, ocupada por las milicias kurdas Unidades de Protección Popular (YPG) desde el verano de 2016.

"Mañana o pasado mañana, dentro de poco tiempo, dispersaremos uno por uno los nidos de terror de Siria, empezando por Afrin y Manbech", dijo Erdogan hoy durante un discurso en el Parlamento de Ankara.

Aunque las milicias YPG son aliados de las fuerzas estadounidenses en Siria y han recibido armas de Washington para luchar contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI), Ankara las considera terroristas por sus estrechos vínculos con el Partido de Trabajadores de Kurdistán (PKK), la guerrilla kurda de Turquía.

Desde que el Ejército turco lanzó en verano de 2016 la operación Escudo del Éufrates para arrebatar al EI una importante franja en el norte de Siria, Erdogan ha denunciado la presencia de las YPG cerca de la frontera turca como "inaceptable" y ha exhortado a Washington a forzar su retirada, que no se ha producido.

El Gobierno turco teme que las YPG planifiquen hacerse también con el control del territorio entre Manbech y Afrin, una distancia de apenas 80 kilómetros, para establecer una franja bajo dominio kurdo a lo largo de toda la frontera norte de Siria con Turquía.

Actualmente, la zona al norte de Alepo, que separa los territorios bajo control kurdo, está en manos de grupos rebeldes sirios, alzados en armas contra el régimen de Damasco y respaldados por unidades del Ejército turco.

Preguntado por los medios tras esa intervención si tenía pensado contactar con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, Erdogan aseguró: "No estoy pensando en llamarle. Seguimos hablando con (Vladímir) Putin", el presidente de Rusia.

Erdogan confirmó a la prensa turca tras su discurso que "grupos sirios de la oposición" participarían en la campaña contra las milicias kurdas, cuando se produjera.

Comparó la futura operación a la de Escudo del Éufrates, con la que "se hundió un puñal en el corazón del juego en Siria", dijo.

Aunque el Gobierno turco lleva tiempo amenazando con intervenir en Afrin, su discurso se ha hecho más vehemente desde que Estados Unidos anunciara el domingo que estaba planificando establecer una fuerza local de unos 30.000 combatientes en el norte de Siria, en parte compuesta por milicianos kurdos.

"Ni aquellos que parecen nuestros aliados, pero nos apuñalan por la espalda, pueden parar esto", advirtió Erdogan hoy, en una clara alusión a Washington.

También el jefe del Estado Mayor de Turquía, el general Hulusi Akar, denunció hoy desde la sede central de la OTAN la postura de los países aliados de Turquía.

"No permitimos ni permitiremos que bajo el nombre de 'cooperación operacional' se apoye y se arme a las YPG, que son una organización terrorista, un brazo del PKK, como está demostrado claramente", dijo.

"La OTAN no debería hacer diferencias entre las organizaciones terroristas cuando se trata de luchar contra el terror. Esperamos que corrijan este error cuanto antes", agregó Akar.

En los últimos días, el Ejército turco ha trasladado importantes contingentes de blindados, tanques y morteros a la provincia de Hatay, fronteriza con el cantón de Afrin, informa la cadena NTV.

Además, una unidad de unos 20 tanques y morteros ha sido trasladada hoy desde las cercanías de la frontera iraquí a la provincia de Sanliurfa, señala la misma cadena.

En los últimos días se han registrado bombardeos de artillería tanto en la frontera entre Turquía y Afrin como en el frente que separa el cantón kurdo de las zonas bajo dominio de grupos armados sirios y militares turcos en el norte de Alepo.

También algunas zonas de Idleb, una provincia siria al sur de Afrin, están desde octubre pasado bajo control de unidades militares turcas aliadas con milicias sirias locales.

La entrada turca en Idleb se hizo con el acuerdo de Rusia e Irán, tras negociarse en Kazajistán un pacto para reducir las tensiones en la región.

Rusia mantiene también un contingente militar en Afrin, pero no está claro cómo reaccionaría ante una eventual invasión turca.

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