Relativa calma en Nicaragua tras intensa jornada en la ciudad de Masaya

Nicaragua amaneció hoy en relativa calma, tras una intensa jornada en la ciudad de Masaya en la que, según activistas, los obispos de la iglesia católica evitaron una "masacre".

A pesar de que el ambiente se mantiene tenso en Nicaragua debido a la crisis que se ha cobrado al menos 212 vidas en poco más de dos meses, el comercio volvió a abrir este viernes sus puertas, aunque de manera tímida, y hubo cierta fluidez en el tráfico.

Hombres vestidos de civil, encapuchados, con la bandera del gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y fuertemente armados con fusiles que únicamente se ven en manos de policías y militares (AK-47, M16 y Dragunov), se mantienen en puntos estratégicos de Managua.

En ciudades como Masaya, Rivas, León y la propia capital, los vecinos erigieron más barricadas o cavaron zanjas para evitar nuevos ataques de las "fuerzas combinadas" del Gobierno de Daniel Ortega.

La Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH) afirmó que la intervención de la iglesia católica ayer en Masaya evitó una "masacre" en la que decenas de personas hubieran muerto en un ataque inminente de las "fuerzas combinadas", compuestas por policías, antidisturbios, "parapolicías", "paramilitares" y grupos de choque oficialistas.

Esta mañana los nicaragüenses se apostaron frente a los televisores para ver la transmisión de la sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA), ante el cual la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) presenta su informe final sobre la situación del país.

Se espera que la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) llame a retomar el diálogo nacional, de la que es mediadora, después de la presentación de la CIDH.

El diálogo nacional, cuyo objetivo es encontrar una solución a la crisis de Nicaragua, fue suspendido el lunes pasado, debido a los constantes incumplimientos del Gobierno ante los compromisos firmados con la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia.

Desde el 18 de abril pasado Nicaragua está sumida en la crisis sociopolítica más sangrienta desde los años 80, con Ortega también como presidente.

Las protestas contra Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, comenzaron por unas fallidas reformas a la seguridad social y se convirtieron en un reclamo que pide la renuncia del mandatario, después de once años en el poder, con acusaciones de abuso y corrupción en su contra.

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