Miles de manifestantes en Bolivia contra despidos en una empresa estatal

Marchas en varias ciudades y una huelga con escaso seguimiento exigieron hoy al presidente boliviano, Evo Morales, anular los 850 despidos de una fabrica estatal, mientras el Gobierno minimizó la protesta porque no paralizó el país.

El líder la Central Obrera Boliviana (COB), Guido Mitma, dirigió una manifestación de varios miles de personas que unieron con una caminata las ciudades vecinas de El Alto y La Paz, mientras que otros dirigentes encabezaron movilizaciones en Santa Cruz, Cochabamba, Sucre, Oruro, Potosí, entre otros lugares.

"Es una marcha reivindicativa cuando se ven vulnerados los derechos laborales de los trabajadores. Estamos exigiendo garantías para nuestras fuentes de trabajo" declaró Mitma a Efe.

Según el sindicalista, el decreto firmado el mes pasado para cerrar la fabrica estatal de textiles Enatex y despedir a sus 850 empleados puede ser usado como un ejemplo por el sector privado para hacer lo mismo con sus propios empleados.

"El pueblo le exige a Evo Morales que llegue a abrogar este decreto", dijo Mitma, al frente de la movilización apoyada por trabajadores mineros que hicieron detonar a su paso varias cargas de dinamita en las principales calles y avenidas del centro paceño.

La huelga fue seguida por menos del 15 % de las escuelas a nivel nacional, por administrativos de algunas instituciones de salud, por cinco fábricas privadas en La Paz y por alguna unidad productiva en Santa Cruz y Cochabamba, según datos oficiales.

Los bloqueos de carreteras fueron despejados por la policía y no hubo problemas en el tránsito a países vecinos, indicó el Gobierno.

Enatex fue creada en 2012 sobre la base de la compañía privada Ametex, que entró en crisis al perder el mercado estadounidense.

Ametex dejó de exportar a EE.UU. cuando ese país excluyó en 2008 a Bolivia de su Ley de Promoción Comercial Andina y Erradicación de Droga argumentando que no ayudaba en la lucha antidroga después de que el presidente Morales expulsara al embajador Philip Goldberg y al Departamento Estadounidense Antidroga (DEA) acusándolos de conspiración.

El gobierno buscó nuevos mercados en Argentina, Brasil y Venezuela, pero no fueron suficientes para evitar la quiebra.

El vicepresidente del país, Álvaro García Linera, dijo hoy en una rueda de prensa que el Gobierno intentó reactivar la empresa con una inversión de 68 millones de dólares pero no lo logró.

Sostuvo que Ametex ya era una empresa privada quebrada y el Estado hizo un esfuerzo para resucitarla "pero, lamentablemente, la terapia intensiva no pudo darle nuevamente la vida".

García Linera dijo que la protesta no logró paralizar el aparato productivo y que tampoco debe verse como una ruptura entre el mayor sindicato del país y el gobierno de Morales porque seguirán reuniéndose para analizar normativas laborales.

No obstante, el dirigente minero Mitma declaró que si el Gobierno no deroga el decreto sobre Enatex se analizará la alianza con Morales.

Esta fue la primera protesta significativa convocada por la Central Obrera Boliviana contra el Gobierno desde 2012.

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