La Unión Europea no es un club de golf»

Bruselas aire la desastrosa cena entre Juncker y May en la que Londres llego a sugerir que no iba a pagar nada por salir del club comunitario

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Y esto no ha hecho más que comenzar. Quedan algo menos de dos años para que el 'nrexit' sea una realidad (29 de marzo de 2019) y la batalla diplomático-mediática será despiada entre Bruselas y Londres. Ya se sabe que los tabloides británicos se guían por el todo vale, pero está por por ver hasta dónde está dispuesta a llegar la UE para salir victoriosa de la ruptura más traumática del club el último medio siglo. De momento, ayer y través de la prensa alemana, la Comisión advirtió de lo complejo de su misión aireando la desastrosa cena que el pasado miércoles mantuvieron la primera ministra, Theresa May, con el presidente del Ejecutivo comunitario, Jean-Claude Juncker. El sábado este periódico ya desveló que había ido «realmente mal», pero ayer, el alemán 'Frankfurter Allgemeine Zeitung' detalló que May llegó a sugerir que no tenían por qué pagar nada por abandonar el club, a lo que Juncker le contestó pidiendo un poco de seriedad recordando que «la UE no es un club de golf».

¿Quién dijo fácil? El relato del rotativo germano coincide por el conocido el pasado sábado, cuando los jefes de Estado y de Gobierno de los 27 se reunieron en la capital comunitaria para aprobar «en cuatro minutos» las líneas rojas de su negociación con Reino Unido para abandonar el club de clubes. Como ya había desvelado este periódico, ya se sabía que la cita había ido «realmente mal», que la UE consideraba que «Londres estaba en otra galaxia» y que sus planteamientos era «radicalmente opuestos» a los planteados desde Bruselas. Tal es así que esas conversaciones ayer filtradas, Theresa May llegó a asegurar que no tienen por qué pagar nada ya que los Tratados no contemplan nada en este sentido. Al conocer la filtraciones, Downing Street lo achacó todo a meros «cotilleros» bruselenses.

No se sabe si Juncker y sus acompañantes (el negociador jefe, Michel Barnier y su temido jefe de Gabinete, Martin Selmayr) se echaron a reír, pero lo que sí se sabe es que los 27 jamás permitirán que Gran Bretaña se vaya de rositas sin pagar ni un euro por un portazo histórico que puede ser clave para el futuro del club. No hay que olvidar que el 'Brexit' será el precedente para futuras aventuras de ruptura y los potenciales aventuras deben tener muy claro que salir de la UE tiene un precio y preferiblemente, muy caro.

El precedente canadiense

«Su planteamiento es radicalmente opuesto a los nuestros», reconocían el viernes fuentes diplomáticas, que eludían desvelar las cifras británicas porque «dan risa». Y tanto. Si la UE pide de entrada 60.000 millones de euros por todos los compromisos presupuestarios y financieros ya asumidos, Londres comienza la partida diciendo que no pagará nada. Como estrategia es aceptable, como algo medianamente asumible, no tiene medio pase. De hecho, medios británicos venían hablando hace ya varias semanas de un pago que podría rondar los 15.000 o 20.000 millones. «La unidad de los 27 no tiene parangón, sobre todos los contribuyentes netos. No podemos olvidar que todo lo que no pague Reino Unido o no se va a hacer o tendrán que financiero el resto de países», admiten estas mismas fuentes, que se confiesan «muy pesimistas» sobre las negociaciones.

El miércoles se celebró una cena en la que Juncker dice que acudió con una copia del tratado de libre comercio con Canadá (más de 2.000 folios pactados tras casi una década). El mensaje era contundente: «Lo que os espera no es precisamente un camino de rositas». Por eso, tras la cumbre del pasado sábado, Juncker mostró su preocupación porque cree que desde Londres se está subestimando la «complejidad» de lo que está en juego. «Soy diez veces más escéptico que antes de la cena», dicen que aseguró el luxemburgués al salir.

May y los suyos se limitan a recordar que como la propia Comisión ha admitido en público, el «encuentro fue muy constructivo». Pero una cosa es lo que se dice y otra bien diferente lo que pasó, como evidencia el hecho de que el jueves, a las 7.30 horas, Juncker llamase a la canciller alemana, Angela Merkel, para advertirle de que los británicos «parece que viven en otra galaxia». Y claro, la 'jefa' acudió al Bundestag y advirtió a los británicos de que «no se hagan ilusiones». Palabra de Merkel.

De momento, Reino Unido está consiguiendo lo que casi nadie había logrado hasta la fecha: que la UE haga gala de su nombre y esté más unida que nunca. De momento, claro.

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