La esclavitud en Mauritania es el precio de los intereses de Europa y EEUU

La Unión Europea y Estados Unidos sacrifican sus valores y anteponen sus intereses económicos y de seguridad a la abolición de la esclavitud en Mauritania, lamenta el líder abolicionista y aspirante opositor a la presidencia, Biram Dah Abeid.

"La UE es el primer socio económico de Mauritania y, en el tema de la esclavitud, ha sacrificado sus valores respecto a los derechos humanos en beneficio de una diplomacia mercantil, económica", dice en una entrevista con Efe durante su visita a España para promover su candidatura electoral.

EEUU "tiene una alianza militar y de seguridad con Mauritania y ha priorizado la lucha contra el terrorismo", añade Biram, encarcelado varias veces por su activismo anti-esclavista y que es conocido internacionalmente como el "Nelson Mandela mauritano".

Censura asimismo a la Unión Africana, a la que acusa de "defender a los jefes de Estado dictatoriales" y ser "cómplice" de una lacra que vive, sobre todo, Mauritania.

Pero también "Mali, Níger, Chad, Burkina Faso o Sudán, en África del norte, en Oriente Medio", en el golfo Pérsico y que sufren "decenas de millones" de personas.

La esclavitud "es una práctica que sigue estando muy presente en el mundo árabe-musulmán, particularmente contra los negros de origen subsahariano", que "son considerados esclavos de hecho, esclavos por naturaleza, 'pseudo hombres'".

Galardonado por la ONU y el Congreso de EEUU, Biram sabe de lo que habla: forma parte de los harratines, descendientes de esclavos negros arabizados y, tras la liberación de su padre, se convirtió en el primer miembro de su familia en ir a la escuela.

"En Libia son vendidos en los mercados, en Mauritania algunos grupos son, desde su nacimiento, propiedad de otros grupos", insiste.

Una "esclavitud que, en toda su dimensión, incluye la cosificación, el maltrato, la mutilación, el trabajo sin descanso y sin salario, las violaciones sistemáticas".

Abolida oficialmente en 1980, la esclavitud en Mauritania está castigada por ley desde 2007 y considerada un crimen contra la Humanidad desde 2015 pero, según los abolicionistas, sigue viva principalmente en ámbitos rurales y en el servicio doméstico.

La comunidad internacional sólo ha reaccionado ante esta barbarie "de manera simbólica", en lugar de afrontar la situación como se hizo con Sudáfrica: sanciones económicas y boicot diplomático.

"Lo que pasa en Mauritania es como lo que pasó en el 'apartheid': una minoría que usa el color de la piel para dominar a otros, un racismo de Estado no escrito pero institucionalizado de facto".

Todo eso puede cambiar si Biram gana los comicios presidenciales de junio próximo, una posibilidad que ve muy cercana, a pesar de que en las últimas elecciones sólo logró un 8 por ciento de los votos.

"Tenemos todas las oportunidades de ganar porque somos la candidatura del pueblo, representamos la aspiración de cambio, del final de un racismo estatal que golpea a más del 80 por ciento de los mauritanos de origen subsahariano, que son extranjeros en su propio país", enfatiza.

También representa "a los esclavos y antiguos esclavos, el 20 por ciento de los mauritanos" y a la "mayoría de los árabe-bereberes".

Todos ellos "han sufrido la arbitrariedad del clan tribal y especulador que gravita alrededor del general (Mohamed uld) Abdel Aziz", el presidente que, tras dos mandatos, ha colocado como candidato a su ministro de Defensa y amigo personal, Mohamed uld Ghazouani.

En esa batalla, el movimiento abolicionista, con "vocación de unir" todos los frentes contra el poder, representa "la verdadera oposición, la que se ha enfrentado al régimen dictatorial en los últimos diez años, la mejor situada para afrontar a ese hombre de paja, a esa marioneta que ha presentado" el mandatario.

Biram también alerta de que "el régimen del dictador va a hacer todo lo posible para dar un golpe de estado electoral", aunque "el pueblo ahora está lo suficientemente movilizado para lograr que ese fraude fracase, incluso con desobediencia civil y un levantamiento pacífico" .

Y califica de "falsa propaganda" las acusaciones de financiación extranjera lanzadas contra él por el régimen.

"Han perdido la batalla de la opinión pública y se aferran a lo que sea", explica, antes de subrayar que lo primero que hará como presidente será "convocar una conferencia nacional de todos los mauritanos para lograr la verdad, la reconciliación y la reparación de todos los problemas: esclavitud, racismo, corrupción".

Será la manera de "sentar unas bases solidas para un nuevo comienzo para Mauritania".

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