Huidobro, de guerrillero tupamaro a ministro de Defensa en Uruguay

Eleuterio Fernández Huidobro, uno de los fundadores en los años 60 de la guerrilla de izquierdas Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T) y que falleció hoy mientras ejercía de ministro de Defensa Nacional, es una de las figuras clave de la vida política uruguaya de los últimos 50 años.

Apodado 'el Ñato', Huidobro, nacido el 14 de marzo de 1942, carecía del carisma de otros integrantes del MLN-T, como el expresidente José Mujica, pero su mano aparece en algunos capítulos imprescindibles del país suramericano, como el robo al Club de Tiro de Colonia Suiza en 1963, el primer acto de guerrilla en Uruguay.

Según narra el periodista uruguayo Gerardo Tagliaferro en su obra "Fernández Huidobro. De las armas a las urnas", el dirigente del movimiento tupamaro niega haber matado en su época como guerrillero, aunque reconoce su participación en tiroteos y secuestros.

En aquel periodo también protagonizó en 1971 una fuga masiva de una prisión de Montevideo, aunque un año después fue recapturado y permaneció en cautiverio hasta el fin de la dictadura que se desarrolló entre 1973 y 1985.

Otros personajes visibles de la política uruguaya actual que también estuvieron encarcelados durante la dictadura por su actuación en la guerrilla urbana de izquierdas que actuó entre los 60 y comienzos de los 70, son el actual ministro del Interior, Eduardo Bonomi, o el senador y expresidente José Mujica.

Hijo de inmigrantes españoles de clase media que llegaron a Uruguay tras la Guerra Civil desde un pueblo de la provincia de León y educado en centros católicos, la huella de Huidobro también se encuentra en la fundación, en 1989, del Movimiento de Participación Popular (MPP), que integra la gobernante coalición de izquierdas Frente Amplio (FA) y fue el partido más votado dentro de la misma en las últimas elecciones.

En 1999 fue elegido por primer vez senador (en este caso en la oposición), cargo para el que fue reelegido en 2004, año el que su correligionario en el FA y actual presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, ganó por primer vez los comicios nacionales.

En las siguientes elecciones, las de 2009, Huidobro se presentó como el principal referente de una escisión del MPP, la Corriente de Acción y Pensamiento-Libertad (CAP-L), desde la cual apoyó la candidatura presidencial de Mujica, que acabaría siendo elegido mandatario para el periodo 2010-2015.

A mediados de 2011, Fernández Huidobro fue nombrado ministro de Defensa, cargo que mantuvo hasta la fecha de su muerte dado que Vázquez, que comenzó su segundo mandato en 2015, siguió contando con él para llevar la cartera.

Tal como dijo a Efe Tagliaferro -que para escribir su libro se entrevistó en varias ocasiones con Huidobro-, si bien el extupamaro se caracterizó por ser alguien que estuvo presente en muchos de los momentos importantes de la vida política uruguaya pero sin exponerse, hubo un asunto en el cual sí fue la cara visible.

Ese tema es el referido a la conocida como "ley de caducidad", que estipula que no se pueden juzgar los delitos cometidos por policías, militares y asimilados por motivos políticos o en cumplimiento de órdenes durante la dictadura en Uruguay.

La negativa de Huidobro a la derogación de la ley -que rige desde 1986- y su particular forma de dirigirse a algunas organizaciones sociales y de víctimas le costaron el rechazo de un amplio sector de la izquierda y de la sociedad civil.

Además de su activismo político y guerrillero, Huidobro también se destacó como un prolífico escritor y columnista.

Muchas de sus obras, como "Historia de los Tupamaros", "Memorias del calabozo" o "La fuga de Punta Carretas" tienen como nexo el MLN-T, aunque en su bibliografía también se pueden encontrar títulos como "La batalla de la energía" -en defensa de las renovables- o "Los dos mundos", un ensayo sobre economía y el capitalismo.

En tanto, Huidobro desarrolló su faceta como columnista principalmente en el desaparecido semanario Mate Amargo y en el diario La República, del cual formaba parte de su consejo editorial.

En los últimos años, el estado de salud del exguerrillero era fruto de múltiples rumores por parte de la prensa local de Uruguay debido a sus recurrentes internamientos en el hospital, los cuales se produjeron con mayor frecuencia en 2016.

Muy debilitado por una enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), era habitual ver a Huidobro en silla de ruedas y acompañado de un bastón, si bien es cierto que su presencia en actos oficiales era más bien limitada debido a sus problemas de movilidad que le obligaron a residir en la sede del Ministerio.

Algunas de las últimas batallas políticas con las que tuvo que lidiar Huidobro fueron los recurrentes asaltos que se produjeron en distintos cuarteles militares uruguayos, la búsqueda de una modernización de la Defensa Nacional y la denuncia que realizó al asegurar que los militares del país estaban estigmatizados por la sociedad.

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