Ciudadanos se enroca en el 'no' a Rajoy y devuelve la presión al PSOE

El líder de los socialistas catalanes plantea una abstención conjunta de toda la oposición si el PP fracasa en una primera sesión de investidura

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La 'patata caliente' sigue corriendo de mano en mano. Nadie en todo el Congreso de los Diputados está dispuesto a asumir el coste de ser la fuerza política que, con su sí o su abstención, permita la continuidad de Mariano Rajoy al frente del Gobierno. De poco ha servido al PSOE su intento de desentenderse del asunto para trasladar la presión a otras formaciones ideológicamente más cercanas al PP. Un día antes del encuentro entre Albert Rivera y el jefe del Ejecutivo en funciones, para sondear un posible apoyo a la investidura, Ciudadanos advirtió de que no se moverá de su 'no' al político gallego.

En el principal partido de la oposición son muchos los que admiten que si Rajoy fuera capaz de sumar 170 'síes' -es decir, los de sus 137 diputados, más los 32 de C's y el de Coalición Canaria- tendrían muy difícil justificar su bloqueo. Más aún cuando se han pasado los últimos meses criticando al PP y a Podemos por haber preferido unas segundas elecciones a un Ejecutivo del PSOE y Ciudadanos con solo 132 diputados. Es la tesis de líderes territoriales como el extremeño Guillermo Fernández Vara o el castellano-manchego, Emiliano García-Page, pero también, aunque no lo digan en público, de dirigentes cercanos a Pedro Sánchez.

Los socialistas creían que, tras el comité federal de este sábado, del que salió un 'no' rotundo a la investidura de Rajoy forzarían al líder del PP a explorar ese camino. Pero se han topado contra un muro. «La 'vía 169' o la 'vía 170' -advirtieron hoy desde el partido liberal- no se va a producir». El vicesecretario general, José Manuel Villegas, fue claro. «Nuestra posición es no facilitar un Gobierno, si es de Mariano Rajoy, ni por activa ni por pasiva; van a tener que llegar a algún tipo de acuerdo con el PSOE y si no -reiteró- no se desbloqueará la situación».

En realidad, sí hay un escenario en el que Ciudadanos estaría dispuesto a votar con el PP o incluso a incorporarse al Ejecutivo: un pacto a tres, en el que entren también los socialistas, para modernizar el país y acometer grandes reformas. Pero asumen ya que eso es imposible. De modo que Villegas apuntó a otra opción:un Gobierno en minoría. En ese caso, las reformas se pactarían en el Congreso entre todas las fuerzas políticas y C`s se prestaría a negociar los presupuestos y el techo de gasto.

Sin alternativa

El problema, como subrayó el vicesecretario de Organización del PP, Fernando Martínez-Maíllo, es que para que haya Ejecutivo, en minoría o no, alguien tiene que moverse. Y los populares vuelven a dirigir su mirada al PSOE. Maíllo advirtió a Sánchez de que va a tener que «desdecirse» de uno de sus dos 'noes', el 'no' a la investidura de Rajoy o el 'no' a unos terceros comicios. «Porque no existe una alternativa», adujo.

Rechazó así el empeño de los socialistas en que el PP hable con sus supuestos «afines ideológicos». «Algunas de esas sumas -argumentó- son incompatibles entre sí». Lo decía fundamentalmente por Ciudadanos respecto a Convergencia, con quien Rajoy sólo mantendrá un contacto discreto, y el PNV. Pero lo cierto es que tras los primeros contactos que ya ha tenido el jefe del Ejecutivo en funciones con otros partidos, solo da por imposibe el entendimiento con Esquerra. En cambio, aún ve margen para negociar, en una segunda fase, a un nivel más técnico, con los nacionalistas vascos.

Rajoy quiere abrir, según Maíllo, mesas de diálogo con los partidos pero todo dependerá de lo que le diga mañana Rivera y el miércoles Sánchez. Y, de momento, todo apunta a una vía muerta. Hay en todo caso, una solución de último recurso que también empieza a asomar en el PSOE y que, por primera vez, formuló hoy en voz alta el primer secretario del PSC, Miquel Iceta: una abstención colectiva de toda la oposición. La fórmula, pactada, permitiría diluir la culpa de que el PP siga al frente del Ejecutivo y condicionaría la acción de Gobierno hasta el punto de forzar, en algunos casos, la derogación de leyes polémicas ahora vigentes.

No parece, aún así, que vaya a abrirse paso. Por lo pronto, el número dos de Podemos, Iñigo Errejón, ya la ha rechazado. Su líder, Pablo Iglesias, también se ve con Rajoy mañana. Mero trámite.

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