Calleja, el empresario sin pasado político que busca gobernar El Salvador

Carlos Calleja, el empresario que busca gobernar El Salvador bajo la bandera de la derechista Alianza Republicana Nacionalista (Arena), presume de carecer de pasado político para distinguirse de sus oponentes y justificar su "integridad" frente a la corrupción.

Segundo en las encuestas de intención de voto, Calleja, hijo de padre español y madre estadounidense, nació hace 42 años en San Salvador y a muy corta edad se trasladó a Estados Unidos, donde cursó sus estudios, primero en el Middlebury College y después en la Escuela de Negocios de la Universidad de Nueva York.

Máster en Administración de Empresas, el aspirante a la Presidencia promete "trabajo para todos" y no dejarse arrastrar por corrupción.

Pero sus contrincantes en las elecciones presidenciales del próximo 3 de febrero, le recuerdan que su promesa laboral es una utopía, ya que ni en los países más desarrollados del mundo se alcanza la plena ocupación.

La otra baza electoralista de Calleja es la "tolerancia cero" frente la corrupción y señala a sus rivales -Hugo Martínez, del gobernante Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), y Nayib Bukele, de la Gran Alianza por la Unidad Nacional (GANA)- están relacionados con administraciones corruptas.

Sin embargo, el candidato de Arena se desvincula de los antecedentes del partido que encabeza y evita pronunciar los nombres de los expresidentes Francisco Flores (1999-2004), ya fallecido, y Elías Antonio Saca (2004-2009), actualmente en prisión por malversación, peculado y lavado de dinero.

"No miren atrás, vean mi persona, un candidato sin pasado político, sin relación alguna con todo lo que pasó antes en mi partido, porque yo no estaba ahí", insiste Calleja en sus intervenciones públicas.

Sin logros que destacar en la vida pública, el candidato se define como una persona "honesta, trabajadora y luchadora", cualidades que asegura haber demostrado como vicepresidente ejecutivo del Grupo Calleja, un conglomerado de supermercados, bienes raíces y servicios financieros fundado por su abuelo a principios de siglo.

El empresario, quien asegura contar con una plantilla de más de 12.000 empleados, se atribuye gran parte del éxito de los negocios familiares, lo que, según su criterio, lo avala como buen gestor con capacidad para conducir el destino del país.

Desde el año 2014, el candidato de Arena también preside la Fundación Calleja, creada por la familia en señal de "agradecimiento a los salvadoreños por el apoyo recibido durante más de 65 años".

Su experiencia laboral en el Grupo Calleja y su gestión al frente de la fundación que preside se convirtieron, durante la campaña electoral, en argumentos para convencer a la ciudadanía de su capacidad para gobernar.

Sin embargo, sus detractores consideran que el ambiente en el que se ha criado y formado el empresario le impide conocer la realidad de El Salvador, un país con graves problemas de seguridad y pobreza a los que Calleja ha vivido ajeno.

Pese a las críticas, el candidato insiste en que, "ante la crisis y la escalada de violencia que atraviesa Salvador" tomó la decisión de dedicar sus "esfuerzos a hacer realidad el sueño de un mejor país" desde la Presidencia.

Y ese ansiado sueño se traduce en "cumplir con la misión de unir a todos los salvadoreños que creen en la libertad y la democracia, independientemente de los colores políticos, para dejar atrás la confrontación y construir juntos El Salvador que queremos y merecemos".EFE

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