Un libro aborda la exclusión y la disciplina social en el medievo europeo

El Instituto de Estudios Riojanos (IER) ha editado el libro "Exclusión y disciplina social en la ciudad medieval europea", de Jesús Ángel Solórzano Telechea, Jelle Haemers, Roman Czaja, que explica situaciones de exclusión e inclusión social existentes en la actualidad.

Esta publicación recoge las intervenciones de la XIV edición de los Encuentros Internacionales del Medievo de Nájera en 2017, ha indicado este jueves el Gobierno regional en una nota.

El libro, ha añadido, ofrece "un gran atractivo", ya que acerca una explicación histórica a muchas de las situaciones de exclusión e inclusión social existentes en la actualidad y ayuda a ver las recetas que aplicaron las sociedades del pasado para solucionar los conflictos generados por la exclusión.

La obra se estructura en dos bloques, en los que se analizan las formas de la exclusión y el disciplinamiento social de la disidencia, en torno a los cuales giran los temas de los dieciséis autores que intervienen en la obra, procedentes de diversas universidades europeas y españolas.

La exclusión de la comunidad urbana se realizaba por medio de la separación de los amigos, la familia, el trabajo, las instituciones de gobierno urbano, la confiscación de las propiedades, la humillación pública, la expulsión del gremio, la proscripción y el exilio de la ciudad, ha continuado.

Asimismo, ha precisado que ningún grupo social quedó al margen de las políticas de disciplinamiento social por medio de la exclusión.

El control social de los gobernantes afectaba a cualquier persona que se ubicara fuera de los parámetros establecidos, ya fueran disidentes políticos, extranjeros, herejes, minorías religiosas, pobres, vagabundos, enfermos, mujeres y homosexuales.

Los excluidos pasaban a ser considerados delincuentes comunes, creando un mundo de la marginación urbana.

Sin embargo, los editores han recalcado que también existió la inclusión social en las ciudades medievales, y que uno de los principales grupos de excluidos lo componían los pobres, sobre los cuales decía el valenciano Juan Luis Vives (1492) que era responsabilidad de los poderes laicos, y no de eclesiásticos, el mantenimiento del orden público y la asistencia a los pobres.

Muestra de la inclusión social eran los hospitales, las escuelas, las cofradías, la construcción de infraestructuras, las obras caritativas, las fiestas, las ceremonias públicas, la labor de las órdenes monásticas o dar trabajo al pobre, dado que los individuos podían ser incluidos en unos grupos y excluidos de otros al mismo tiempo.

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