Portugal versiona las "socimi" para frenar la crisis de la vivienda

Las SIGI, equivalente luso a las "socimi" españolas, empiezan a funcionar este viernes en Portugal convertidas en una esperanza, tanto para inversores como aspirantes a inquilinos, agobiados ante la escalada de precios que ha convertido a la vivienda en un lujo.

La llegada de las Sociedades de Investimento e Gestão Imobiliária (SIGI), perseguida por promotores inmobiliarios durante tres años, ha acabado por materializarse durante al final de la legislatura del socialista António Costa, que afronta una crisis de la vivienda inédita en el país.

La esperanza es que este vehículo consiga más inversión para construir más vivienda y ampliar así el parqué disponible; la teoría es que ello permitirá un alivio de los precios, inasumibles ya para muchos portugueses.

Y es que los precios se han incrementado en el último año un 20 % en Lisboa, donde el metro cuadrado, disparado, llega ya a costar en promedio 3.500 euros en el centro, mientras que la situación se ha vuelto también asfixiante en Oporto, cuyos habitantes han protagonizado un éxodo hacia la periferia, también encarecida.

Las autoridades han negado siempre que se viva una burbuja y han argumentado que lo que sucede es que hay un "déficit de oferta" que, ahora, se espera paliar con la entrada en el país de las SIGI.

"Tenemos problemas para resolver: subida de precios y falta de oferta. Una vía para resolver esto es colocar más oferta en el mercado, con más oferta bajamos el precio, no hay duda", asegura a Efe el vicepresidente de la Asociación Portuguesa de Promotores e Inversores Inmobiliarios (APPII), Hugo Santos Ferreira.

Santos Ferreira está convencido de que con las SIGI puede llegar al país "mucho capital que todavía no venía a invertir", procedente de "fondos de inversión o aseguradoras", entre otros.

Portugal atrajo el año pasado, sin ningún instrumento especial como las SIGI, "más de 30.000 millones de inversión inmobiliaria", destaca este experto, que prevé que a través de la versión lusa de las socimi se consiga una cantidad muy superior.

"La APPII defiende desde hace tres años las SIGI", subraya Santos Ferreira, quien considera que este instrumento llega en un "momento muy importante" para el mercado en Portugal.

"El inmobiliario portugués está de moda, en los radares de las principales casas de inversión del mundo. Tenemos casi 100.000 millones de inversión desde 2014, lo que es demostrativo del interés que el sector inmobiliario portugués está teniendo", resalta.

Según los cálculos de la asociación, el 20 % de la inversión en parqué residencial es extranjera, porcentaje que en el caso de inmuebles "de comercio" se eleva al "80 u 85 %".

El optimismo por las SIGI, sin embargo, no es unánime, como ha demostrado el aviso lanzado por el Consejo Nacional de Supervisores Financieros de Portugal, que cree que se puede generar un "sobrecalentamiento" del ya volcánico mercado inmobiliario.

"La introducción de las SIGI en Portugal, al aumentar la demanda de inmuebles, podrá acarrear el riesgo de contribuir al aumento excesivo de los precios del mercado inmobiliario y, consecuentemente, a una corrección/reducción abrupta de esos mismos precios en el futuro", advierte un documento del Consejo.

La advertencia, enviada al Gobierno portugués el pasado agosto y filtrada a la prensa lusa esta semana, es desestimada por los promotores inmobiliarios, que argumentan que esta herramienta no es especulativa.

"Las SIGI no son especulativas. No son un vehículo de inversión especulativa. Es un vehículo de inversión de largo plazo y que tiene que ver con activos de alquiler, que es lo que más necesitamos dinamizar en Portugal", insiste Santos Ferreira.

El incremento de los precios de alquiler, que en 2018 rondó subidas del 20 % en Lisboa y Oporto, ha provocado que sea ya prácticamente imposible encontrar viviendas de una habitación en la capital portuguesa por menos de 800 euros al mes, unos 200 euros superior al salario mínimo luso.

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