Marca y logo: dos términos que usamos indistintamente pero, ¿son lo mismo?

Es obvio que contar con un logo resulta totalmente necesario para las empresas y marcas. Este tiene que tener calidad a nivel gráfico, un significado, ser fácil de recordar, distinto y coherente con aquello que representa, entre otras cosas.

Un logo debe decir el mayor número de cosas posible con el menor de elementos, pero no tiene que contarlo todo. Su fin no es dar a conocer absolutamente todo lo que la compañía ha de comunicar. Normalmente no irá solo, sino que le acompañará un texto, o una imagen o cualquier otro recurso que pueda complementar el mensaje. 



Que tengas un logotipo no significa que tu marca esté a punto

En ocasiones resulta que el logo para empresa es perfecto, pero en el negocio hacen un manejo visual de la marca realmente desastroso. Y a veces ocurre justo lo contrario, es decir, que el logo es inadecuado pero el manejo del lenguaje visual es mucho más hábil. Tanto en un supuesto como en el otro la marca se resentirá. 

Cuando la compañía tiene un logo ideal puede caer en un error, que es creer que la marca ya se encuentra lista, que todos los materiales gráficos se van a identificar sin problema alguno y reflejarán la marca nada más colocarles el logo. Se trata de una idea muy habitual y sin embargo desafortunada en cualquier inversión en branding. 

Crear un logo no es en absoluto complicado, ya que aun cuando no se tengan buenas ideas el respecto, siempre se puede contar con un creador de logo que sirva de apoyo para hacer una buena elección. Pero la gestión de la marca no termina cuando se define este elemento, sino que lejos de esto, es precisamente ahí donde comienza el sistema visual e interactúan otros aspectos como tipografías, colores, imágenes, etc.
Estos componentes guardan relación entre sí, e interactúan como apoyo a la imagen de la marca, a su proyección y posicionamiento. Es por ello que no se puede atribuir la responsabilidad de la imagen de la marca tan solo al logotipo. 

El logo no es igual a la marca de la empresa

Aunque es cierto que la marca no solo se limita a cómo se ve, sino que también ha de hablar y actuar con coherencia, en líneas generales su apariencia es uno de los primeros pasos en el branding. Es decir, normalmente se empieza por lo visual, por ejemplo el logo. Por lo que hay que entender que este no es la marca en sí, sino un elemento más de un sistema completo.

En algunos casos no es necesario colocar el logotipo en absolutamente todas partes. Pongamos como ejemplo la señalización en tiendas: poner en logotipo en cada rótulo de un mismo espacio podría ser muy cargante y bastante poco efectivo. El objetivo de los rótulos es dar información al usuario para que pueda ubicarse e identificar, y no vender la marca. Otros aspectos como el color, el tipo de letra y el lenguaje visual son los que contribuyen a que no quepa duda de que esos rótulos pertenecen a la marca.

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