La nueva directiva de Samsung vuelve al trabajo

Los principales conglomerados coreanos ya han tenido que lidiar con los fiscales en ocasiones anteriores

Samsung

«Ningún jefe 'chaebol' quiere perder el control de su imperio» , afirma un analista. «Caen al suelo, aguantan el chaparrón y vuelven a retomar la actividad como siempre».

Este podría ser un comentario en Seúl a día de hoy, sin embargo la cita procede de un artículo de Businessweek de finales de los 90, cuando Corea del Sur sufrió la crisis financiera asiática. Los imperios corporativos del país se vieron amenazados. La economía surcoreana sufría y los políticos respondían pidiendo cambios en los 'chaebol', los conglomerados controlados por familias que dominan las empresas, desde los astilleros hasta la fabricación de chips. Los conglomerados esperaron a que las aguas volvieran a su cauce. 

Para los 'chaebol', los reformistas vienen y van. En las décadas posteriores a la crisis asiática, los políticos han realizado llamamientos recurrentes a cambiar los conglomerados, y los fiscales han ganado procesos penales contra los directivos de las compañías. Pero el sistema 'chaebol' tuvo la flexibilidad suficiente en sus negocios, de modo que el valor de mercado de las nueve compañías más importantes sigue suponiendo casi el 60 por ciento del índice Kospi 200. 

Con la detención de Jay Y., vicepresidente de Samsung Electronics Co. de 48 años, y delfín de la dinastía que controla el Grupo Samsung, el sistema 'chaebol' vuelve a verse sometido a presión por parte del Estado. Desde el desgarrador infarto que sufrió el presidente de Samsung Electronics, Lee Kun-hee en 2014, su único hijo ha liderado de facto el 'chaebol' más poderoso de Corea. El 28 de febrero, el fiscal especial de Corea del Sur acusó a Lee hijo de soborno y otros cargos parecidos. Es el último episodio del escándalo corporativo y político que ha llevado al 'impeachment' del presidente Park Geun-hye. Tanto Samsung Electronics como Lee han negado todos los cargos de los que se les acusa. El fiscal especial acusó el pasado 28 de febrero a otros cuatro directivos de Samsung, junto con Lee.

Muchos líderes 'chaebol' han sido acusados por diversas causas. El padre de Lee fue condenado por soborno en 1996 y evasión fiscal en 2008; el cumplimiento de la pena se suspendió y recibió el indulto presidencial en ambos casos. En 2007, el presidente del Grupo Hyundai Motor, ChungMong-koo, fue condenado por malversación e inobservancia de sus obligaciones; la ejecución de la condena también se suspendió y recibió el indulto. Chey Tae-won, presidente del Grupo SK, fue condenado en dos ocasiones y recibió sendos indultos. Kim Seung-youn, presidente del Grupo Hanwa, recibió el indulto en 2008 por agresión.

Con las elecciones presidenciales a finales de año, los escándalos están dando alas a la oposición, el Partido Democrático de Corea, que está reclamando medidas más contundentes contra el sistema 'chaebol', incluyendo reformas para acabar con las participaciones cruzadas y mejorar el gobierno corporativo de las compañías. El Gobierno no ha sido capaz de hacerlo hasta ahora, pero «esta vez, las cosas podrían ser distintas», afirma Jong-sung You, profesor senior en el Australian National University's College de Asia y Pacífico. «La gente piensa que las antiguas prácticas de corrupción y conspiración acabarán amenazando la economía coreana a la larga».
debilidad económica

La detención de Lee hijo llega en un momento de debilidad económica y agitación política. La renta de los hogares el año pasado aumentó solamente un 0,6 por ciento en comparación con 2015, el ritmo más lento desde que la oficina de estadística empezó a recopilar datos en 2003; el gasto de los hogares también marcó un mínimo histórico. «La incertidumbre económica está contribuyendo a debilitar el clima de inversión», declaró el Gobierno el pasado 27 de febrero. 

Corea también tiene que resolver problemas a largo plazo como el envejecimiento de la población y un tejido empresarial de pymes sin desarrollar, afirma Oliver Salmon, economista en la consultora Oxford Economics, Singapur. Los conglomerados han absorbido gran parte del capital disponible en Corea. «Los 'chaebol' han acabado con la inversión» en las empresas más pequeñas, afirma. «El modelo de crecimiento de los últimos 40 años ya no es tan bueno». 

Los problemas judiciales de Lee no han lastrado a Samsung Electronics. Las acciones de la compañía emblema del sistema 'chaebol' han permanecido estables desde el 17 de febrero, cuando el tribunal dictó la orden de arresto contra Lee. Samsung Electronics presentó unos nuevos tablets y un visor de realidad virtual el pasado 26 de febrero, y presentará su último modelo de smartphone el 29 de marzo. 

Pese a la detención del presidente de facto del Grupo Samsung, no va a haber ningún vacío de poder, afirma Park Ju-gun, presidente del órgano de control corporativo CEOScore: «Lee seguirá moviendo los hilos desde su celda». 

Y Lee no tiene por qué preocuparse de que algún hermano pretenda asumir su rol en Samsung, afirma Kim Sang-jo, profesor de la Universidad de Hansung. «Es algo prácticamente impensable en la sociedad 'chaebol'», destituir al heredero designado, aunque esté entre rejas, afirma Kim. «Da igual el tiempo que pase, todo el mundo esperará a que Lee vuelva a su puesto». La historia demuestra que la estrategia de «aguantar el chaparrón» ha resultado muy efectiva.

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