Gamesa desafía a Trump

La victoria de Donald Trump ha supuesto un duro castigo para las renovables. Pero el fabricante vasco brilla en resultados y eleva sus previsiones hasta niveles récord, ganándose el favor del mercado. Gamesa va como un tiro y lo tiene todo a favor.

Siemens-Gamesa se mantiene en el rango de consolidación

Gamesa está llena de energía. En lo que llevamos de año, sus acciones se revalorizan más del 16 por ciento, lo que coloca al fabricante de aerogeneradores como la cuarta compañía con mejor comportamiento del Ibex 35. El 'profit warning' de su competidora Vestas provocó un susto puntual y la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos ha metido ruido en el sector, hasta el punto de que Gamesa cae en noviembre un 12 por ciento. Pero la realidad es que la empresa acaba de presentar unos resultados brillantes, acompañados de una mejora de previsiones para el final del ejercicio. 

El fabricante vasco obtuvo un beneficio neto de 206 millones hasta septiembre, el 63 por ciento más y un 56 por ciento por encima de lo que esperaba el consenso de analistas; unas ventas de 3.339 millones de euros, el 31,8 por ciento superiores al ejercicio anterior y una entrada de pedidos histórica de 3.301 megavatios (MW).

Desde el punto de vista operativo, Gemma Hurtado, gestora principal del fondo Mirabaud Equities Spain, opina que la evolución ha sido «francamente excepcional», destacando la aceleración en las ventas y la contratación. «La mejora de márgenes ha sido clara y se ha visto soportada tanto por la división de aerogeneradores como por la de operaciones y mantenimiento», explica. Una opinión similar sostiene Ramón Carrasco, analista de Bankinter, cuando recalca que Gamesa «va como un tiro y lo tiene todo a favor». En especial, recuerda que la cifra de pedidos de Gamesa ha aumentado un 16 por ciento interanual, y lo que es más importante, la rentabilidad que la compañía obtiene va en aumento. Los analistas suelen medir esta variable con un ratio llamado ROCE (retorno del capital empleado). Así, Carrasco indica que mientras hace cuatro años este ratio era prácticamente cero, ahora es del 23 por ciento, lo que implica que Gamesa «no solo está produciendo más sino que lo está haciendo con más rentabilidad y mejores márgenes». 

El negocio de Gamesa marcha viento en popa, y como resume Carlos Farrás, socio director de DPM Finanzas, «un trimestre más, y ya van unos cuantos, los resultados superan previsiones» y son una «noticia muy positiva para el grupo que llega en el momento justo para calmar los ánimos tras las dudas generadas por la victoria de Trump». Desde el punto de vista financiero, Hurtado también considera que la generación de caja es «muy sólida y sostenible», gracias a la gestión del circulante y los márgenes. Para Carrasco, este es un matiz importante, ver cómo Gamesa genera caja neta (167 millones de euros) y prácticamente no tiene deudas.

La mejora operativa ha propiciado que Gamesa haya elevado sus perspectivas de aquí a final de año. Es la segunda vez en el ejercicio que la empresa se ve obligada a actualizar al alza sus proyecciones, con una nueva guía de ventas de 4.300 MW y un Ebit recurrente entre 450 y 470 millones de euros (frente a los 430 millones anteriores), los mejores de su historia. Es el aspecto que más ha gustado a analistas e inversores. «Son muy buenas noticias», concluye Hurtado, puesto que «las guías anteriores ya eran muy sólidas». A este respecto, los analistas de Sabadell observan que las nuevas guías, incluso en el rango bajo, superan en un 2 por ciento a lo que esperaba el consenso de analistas. Y Ángel Pérez, analista de Renta 4 Banco, apunta que «el hecho de que la compañía haya superado sistemáticamente cada temporada de resultados las estimaciones, así como las continuas revisiones al alza de objetivos, nos da confianza». 

El 'efecto Trump'

Con todo, los expertos coinciden al señalar que el gran interrogante que planea sobre Gamesa son las políticas que pueda aplicar la nueva Administración de Donald Trump, en principio no muy proclive a las energías renovables. La compañía trató de suavizar la cuestión en la conferencia con analistas, cuando señaló que su exposición a la economía estadounidense es «limitada», en torno al 10 por ciento de las ventas. Sin embargo, como recuerdan en Sabadell, Estados Unidos es uno los principales mercados de aerogeneradores del mundo, y ya hace tres años sufrió un parón por cuestiones regulatorias que «trastocó el sector drásticamente». De hecho, estos expertos opinan que, sin perspectivas para 2017, «el riesgo de Estados Unidos puede seguir pesando en la cotización». 

Por el contrario, Hurtado quita hierro al asunto al señalar que las ventas en Estados Unidos son 'past credit', lo que implica que se trata de proyectos ya aprobados a tres o cuatro años vista, que no van a ensombrecer la visibilidad del negocio. En la misma línea, Carlos Farrás considera que Trump no llevará a cabo una política tan contraria al desarrollo de las energías renovables y recuerda que "el mundo hace tiempo que tomó esta dirección hacia el desarrollo de energías más limpias y no creemos que ahora se pueda dar marcha atrás».

La fusión con Siemens

El futuro de Gamesa pasa por la fusión con Siemens, acuerdo sellado en junio y pendiente de la aprobación por parte las autoridades de Competencia y de la CNMV, quien debe decidir si exime a la multinacional alemana de lanzar una OPA. «La historia gira en torno a cuánto valor para el accionista pueda generar la compañía fusionada», dice Gemma Hurtado. En su opinión, el mercado descuenta en un 95 por ciento que la operación llegará a buen puerto, en el cuartro trimestre o a principios de 2017. En este sentido, los analistas de Sabadell piensan que la fusión «tiene sentido estratégico y es positiva para el accionista de Gamesa». No obstante, piensan que «no solo está en precio, sino que incluso el mercado ha sobre reaccionado». Por eso, y porque prefieren conocer las previsiones a largo plazo de la nueva compañía, tienen una nota de 'vender' Gamesa con precio de 20 euros por acción.

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