El mercado laboral de EEUU da muestras de que se consolida la recuperación

La economía estadounidense generó 255.000 puestos de trabajo en julio, segundo mes de sólida creación de empleo, lo que sugiere que la recuperación se está consolidando a pesar del escaso crecimiento de la primera mitad del año.

Según los datos divulgados hoy por el Departamento de Trabajo, la creación de los 255.000 puestos de trabajo en julio se registra después de que en junio la economía estadounidense generase 292.000, cifra corregida al alza en 50.000 en el actual informe.

La noticia fue recibida con optimismo por los mercados, con un fortalecimiento del dólar y un aumento de la rentabilidad de los bonos del Tesoro.

Pese a los nuevos puestos de trabajo añadidos por la economía, la tasa de paro se mantuvo en julio en el 4,9 % debido a que también aumentó la participación laboral, con más de 400.000 personas buscando activamente empleo.

Con eso, el índice de participación laboral quedó en un 62,8 %, lo que también refleja un mayor optimismo sobre la economía.

La mayor parte de economistas había anticipado para julio la creación de unos 185.000 empleos, cifra muy inferior a los resultados anunciados por el Gobierno.

El desempleo entre los hispanos bajó en julio al 5,4 %, cuatro décimas menos que el mes anterior y muy por debajo del 6,8 % en que se encontraba doce meses antes.

Estos datos muestran que los estadounidenses desempleados sumaron en julio 7,8 millones de personas, cifra que no ha cambiado mucho desde agosto del año pasado, y que los que llevan sin trabajo 27 semanas o más supusieron el 26,6 % del total.

En cuanto a los ingresos por hora trabajada, en julio se situaron en una media de 25,69 dólares, un 0,3 % más que el mes anterior y un 2,6 % por encima de un año antes.

El informe del Gobierno parece sugerir que la recuperación económica, que en los más recientes datos de crecimiento había dado señales de debilidad, pudiera estar reafirmándose, con un elevado ritmo de contratación de las empresas pese a la atonía general.

Sobre todo, porque los datos de julio muestran los mayores avances en sectores clave para la economía, como la construcción, con 14.000 nuevos empleos netos; las ventas minoristas, con 25.000 más; o la industria, con 9.000 trabajos creados.

La fortaleza del mercado de trabajo añade combustible a quienes creen que la Reserva Federal (Fed) debe decidir un nuevo aumento de los tipos de interés de referencia en su reunión de septiembre, ya que en la efectuada en mayo, uno de los elementos que llevó a mantenerlos sin cambio fue el pobre dato del empleo en mayo.

Pero la Fed también tendrá muy presente los datos de crecimiento económico, que en la primera mitad del año han sido decepcionantes, lastrados por la debilidad de la actividad mundial y la fortaleza del dólar, que ha encarecido las exportaciones del país.

Otro punto de preocupación es la baja inflación, que se mantiene en torno al 1 % anual, la mitad de lo que la autoridad monetaria considera "saludable".

Entre abril y junio, el PIB de Estados Unidos creció a un ritmo anual del 1,2 %, después de que en el primer trimestre el avance fuera de tan sólo el 0,8 %.

Esas cifras son muy inferiores al crecimiento del 2,4 % económico tanto en 2015 como en 2014, y mantienen alejada la meta de un 2 % que los economistas esperaban para el presente ejercicio.

La economía estadounidense lleva ya más de un lustro de recuperación de la Gran Recesión de 2008 sin que el crecimiento cobre verdadera fuerza y, tras la retirada del programa de estímulo con la millonaria compra de bonos a finales de 2014, a la Fed sólo le queda mantener barato el dinero para impulsar la actividad.

Desde finales del año pasado, cuando aplicó su primera subida de los intereses de referencia en casi una década, en un cuarto de punto, la Fed los mantiene entre el 0,25 % y 0,50 %.

El objetivo es impulsar la inversión empresarial y el consumo privado, considerado el verdadero motor económico del país, al representar cerca de dos tercios de la actividad.

En el segundo trimestre, el gasto de los consumidores avanzó a un ritmo anual del 4,4 %, la mayor cifra desde finales de 2014, lo que alimentó la esperanza de que en lo que queda de año podría producirse una mejoría del crecimiento.

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