28 de Noviembre, 19:03 pm

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El rostro de los 25

María Valverde: "Al final, uno recibe lo que proyecta"

Raquel Peláez

María Valverde cumple los mismos años que 'XLSemanal' y, para celebrarlo, repasamos con ella el ritmo frenético en el que vive la actriz a la que el cine dio la bienvenida con un Goya cuando solo tenía 16 años.

Celebrar el 25 aniversario de XLSemanal con una sesión de fotos con María Valverde es como participar en el rodaje de un thriller. Nuestra musa se enfrenta al rumor de una ruptura con su pareja, el actor Mario Casas, y en su agencia han recibido varias llamadas para tratar de localizar el sitio donde estamos haciendo la entrevista. «Es todo mentira dice su representante, no sé de dónde se sacan estas cosas». «Están diciendo que estoy fatal y que me refugio en mi familia», bromea la actriz, mientras corta la quinta llamada de un número desconocido en su teléfono móvil. Diez años de carrera, más de veinte películas, un Goya, un rodaje pendiente en Hollywood y las redes sociales echando humo por su vida privada... Bienvenidos al mundo de María Valverde.

XLSemanal. ¿Qué tal ha ido su 25 aniversario?

María Valverde. Sin parar de trabajar. Ha sido un año frenético, sin vacaciones, rodando los fines de semana y con jornadas de 28 horas. Una locura [se ríe].

XL. Por lo menos habrá celebrado su cumpleaños a lo grande...

M.V. Tampoco te creas, porque me pilló en Venezuela, rodando El Libertador. Lo bueno es que ese papel es lo mejor que me ha pasado en todo el año. Interpreto a María Teresa del Toro, la mujer de Simón Bolívar y la luz que le hizo creer en el amor.

XL. ¿Qué ha tenido de especial?

M.V. Es un papel muy corto, pero ha conseguido que me relaje haciendo lo que más me gusta, que es actuar. Llega un momento en el que, con tanto trabajo, pierdes la perspectiva de todo, incluso de tu propia vida, y este papel me ha hecho creer de nuevo en la interpretación.

XL. Y, ahora, ¿le toca un poco de tranquilidad o vuelve a la carretera?

M.V. Me voy a Los Ángeles, por la película Broken horses, del director Vidhu Vinod Chopra. Me apetece mucho y puede ser muy divertido porque soy la única actriz que hay en el elenco.

XL. ¿Impresiona desembarcar en Los Ángeles?

M.V. Para nada. Es más, ya estoy pensando en todo lo que voy a echar de menos a mi familia...

XL. ¿Cuál es el mejor consejo que le han dado en todos estos años?

M.V. El director de teatro Francesco Saponaro me dijo en una ocasión: «Cómete al público, hazlo parte de ti». Tenía que salir en ropa interior al escenario y necesitaba conseguir fuerza para llevarlos donde yo quisiera.

XL. ¿Y en su vida personal?

M.V. Que nunca me tome en serio a mí misma. Y funciona. Ver las cosas con sentido del humor libera mucho.

XL. ¿Incluso el Goya que le dieron con solo 16 años?

M.V. Sí, eso sobre todo, porque me supuso una carga muy fuerte de responsabilidad. Aquel Goya por La flaqueza del bolchevique me trajo muchas alegrías, por supuesto, pero luego hay que tener un buen arraigo a la tierra, sobre todo cuando se empieza tan joven como yo, que hice mi primer trabajo con 15 años, y encima cometí la locura de independizarme con 17, así, en plan kamikaze [se ríe].

XL. ¿Y eso? Porque admitirá que no es lo normal en este país...

M.V. Me fui por amor, pero ahora echo la vista atrás y me arrepiento porque creo que cometí un error. Siempre me he declarado una 'yonqui' emocional, pero ahora me doy cuenta de lo que pudo sufrir mi madre y me molesta.

XL. ¿Pero sus padres la apoyaron?

M.V. Sí, por supuesto, fue una decisión muy trágica, pero se mantuvieron muy fuertes y lo aceptaron. Ellos siempre me han educado en la libertad y la independencia y, aunque he sido hija única, nunca me han tenido como a la típica niña mimada, sino que me han enseñado que todo hay que lucharlo.

XL. ¿Y cuál es el precio por empezar tan joven en esta profesión?

M.V. Realmente hay un antes y un después de la película Tres metros sobre el cielo, porque hasta ese momento yo no conocía el precio de la fama.

XL. Pero usted ya venía con experiencia en el mundo del cine...

M.V. Pero no de ese tipo. Cuanto más trabajas, más inexperto te vuelves en ese sentido. Yo antes no me ponía nerviosa por ir a un estreno y ahora me muero de los nervios.

XL. También debe de ser porque se han multiplicado los ojos que la miran...

M.V. Sí, sobre todo con la aparición de las redes sociales. Ahora pueden hacer contigo lo que les dé la gana y tú tienes que estar callada y respetar, pero es muy difícil mantener la calma.

XL. ¿Y cómo se vive con eso cuando su pareja, Mario Casas, también es un actor popular?

M.V. Por ejemplo, hoy alguien se ha hecho pasar por ti y ha llamado a mi representante para averiguar dónde hacíamos las fotos.

XL. Ahora soy yo la que se ha puesto nerviosa...

M.V. [Se ríe]. No pasa nada, estamos acostumbrados. Yo sigo viviendo mi vida y no he dejado de caminar tranquilamente por la calle o de ir en el metro.

XL. Imagino que es por los rumores de que estaban ustedes separados...

M.V. Sí, pero siempre hay algo; vivimos unos culebrones... Hemos tenido algunas persecuciones con el coche bastante peligrosas, en plan Lady Di. Una vez había siete paparazis siguiéndonos: tres coches y dos motos.

XL. Así que lo de salir de cañas con Mario ni mencionarlo...

M.V. Me encantaría, pero en España es imposible. Por eso entiendo que algunos famosos se vaya fuera. Que te roben la libertad es lo peor que te puede pasar.

XL. ¿Qué es lo que más admira de él?

M.V. Creo que es un diamante en bruto que nadie ha sabido explotar al máximo todavía. Mario es un Marlon Brando en potencia, es uno de los mejores actores españoles.

XL. ¿Dónde se ve en otros 25 años?

M.V. Prefiero no pensarlo, pero tengo varios planes alternativos por si esto no sale bien [se ríe]. Creo que al final uno recibe lo que proyecta, así que lo importante es trabajar porque el presente sea mejor.


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