Los huérfanos de Tsavo
Cientos de elefantes mueren cada año a manos de los cazadores furtivos. Y cientos de crías quedan huérfanas. Si tienen menos de dos años, su muerte es segura... a menos que las encuentren los cuidadores del orfanato de Daphne Sheldrick, el único lugar del mundo en el que los elefantes sin familia no solo salen adelante, sino que vuelven a la vida salvaje con éxito. Un verdadero milagro, que pronto será una película protagonizada por Nicole Kidman.
La elefanta pasaba cuidadosamente la trompa por la cabeza y los hombros de su hijo, un pequeño macho de apenas dos semanas de vida. Con suaves sonidos, la madre lo alentaba y tranquilizaba.
El amor de aquella poderosa criatura que le había dado la vida era el primer paso en el complejo desarrollo emocional del recién nacido, un proceso que tardaría largos años en finalizar y que haría del nuevo elefante una criatura social, pacífica y capaz de aceptar y ayudar a los miembros de su familia.
Cada poco tiempo, la madre elefante levantaba la trompa y se la llevaba a la boca registrando los olores de cuanto la rodeaba. Estaba en territorio samburu, al norte de Kenia, y sabía por su larga experiencia que en aquella tierra seca y dramática existía un peligro mucho mayor que cualquier animal salvaje de las sabanas del sur: los hombres armados. Pero, aquella preciosa mañana de abril, todo parecía en orden. El aire solo traía olores de tierra húmeda, de vegetación nueva y de otros miembros de su grupo. Nada que temer; nada que amenazara a su hijo.
Satisfecha, la elefanta bajó la trompa y volvió a acariciar a su hijo. Pero en el momento en que su trompa tocó la pequeña cabeza peluda un sonido atronador surgió de su flanco izquierdo, del lugar ciego de olores hacia el que se dirigía el viento. Otros ruidos iguales siguieron al primero. La madre sintió el miedo de su hijo al mismo tiempo que el golpe seco de las balas que le impactaron en los pulmones y las patas delanteras. El pequeño elefante notó de inmediato el dolor de su madre. Hasta entonces creía que aquella criatura afectuosa era invulnerable, pero ahora su seguridad caía herida entre sonidos atronadores y gritos extraños. Buscó protección apretándose contra su madre. Pero esta yacía inmóvil. El mundo entero se había convertido de golpe en un lugar doloroso donde el temor lo invadía todo.
Horas después de que los furtivos dispararan a varios elefantes en tierra de los samburu el pasado mes de abril, el orfanato de elefantes de Daphne Sheldrick recibió al pequeño huérfano de manos del Servicio para la Vida Salvaje de Kenia. De inmediato, un equipo de especialistas se hicieron cargo del animal sabiendo la fragilidad de los elefantes hasta que superan los dos primeros años de vida. Lo que hasta hace pocos años habría resultado imposible salvar a una cría de elefante de pocos días de vida iba a convertirse en realidad. Barsilinga, como bautizaron en el orfanato al pequeño elefante en recuerdo del lugar en el que había quedado huérfano, se había salvado. Los responsables eran los miembros de una de las instituciones conservacionistas más consolidadas y eficaces del mundo, la David Sheldrick Wildlife Trust y su singular orfanato de elefantes.
Establecida en 1977 en memoria del que fuera el impulsor y primer guarda del Parque Nacional Tsavo, el mayor parque de Kenia y el de mayor biodiversidad del mundo, la organización está dirigida por la viuda de David, Daphne Sheldrick. Gracias a sus conocimientos sobre los elefantes y a sus constantes cuidados, Daphne ha conseguido lo que hasta hace pocos años se consideraba impensable: sacar adelante a una cría de elefante durante su tiempo de lactancia, un periodo que dura alrededor de 24 meses. Durante años, Daphne y sus hombres lo intentaron, sin éxito, con todos los huérfanos de elefantes que encontraban o llevaban al centro. La leche de estos paquidermos es muy diferente a la de las vacas y varía su composición durante los dos primeros años de vida de las crías para que aporte lo necesario en cada una de las etapas del crecimiento. Conseguir una leche equiparable fue el primer reto de Daphne, pero no el único.
Los elefantes son animales sociables con lazos afectivos muy complejos entre los miembros de un mismo grupo. Si un pequeño ejemplar es testigo de la muerte violenta de sus familiares, sufre traumas que pueden alterar su conducta durante el resto de su vida. Y si tiene menos de dos años la carencia de esos lazos afectivos, la ausencia de amor, puede ser tan mortal como la falta de alimento. Por todo ello, en el orfanato de Daphne Sheldrick, se los alimenta tanto física como emocionalmente. Un equipo de cuidadores viven con los huérfanos día y noche dándoles el cariño que requieren, tocando, hablando y jugando con ellos mientras se los pone en contacto con otros elefantes para que aprendan a formar grupos con los que luego reinsertarse a la vida salvaje. Esta actividad pionera ha convertido este asilo keniano en el único lugar del mundo donde los elefantes huérfanos salen adelante y vuelven a la vida salvaje con éxito; una misión que puede llevar de ocho a diez años de trabajo ininterrumpido por cada elefante. Además, cada día tienen más trabajo. Si hace unos años recibían unos siete elefantes huérfanos al año, ahora les llegan entre 50 y 60.
Desde 1952 Daphne ha intentado cuidar de los paquidermos huérfanos, pero solo a partir de 1987 todos los pequeños incluso los nacidos en el mismo día de su orfandad pueden salvarse y con el tiempo volver a la vida salvaje reinsertándose en las manadas del Parque Nacional Tsavo. Todo un homenaje al hombre que dedicó su vida y protegió hasta el final las salvajes tierras del parque con mayor población de elefantes del mundo.
