Algas, un tesoro de oro verde por explotar
Las aplicaciones de los vegetales del mar se multiplican
El oro verde necesita tres cosas para crecer: luz solar, oligoelementos y mucho dióxido de carbono. Su cultivo se plantea incluso como sumidero de este gas de efecto invernadero. En España se recogen algas desde hace décadas como fertilizantes, sobre todo en el litoral cantábrico, y hoy la acuicultura de algas es ya una realidad. Entre las aplicaciones con mayor potencial destaca su uso para la producción de biocombustibles. El mayor problema el coste de producción podría solventarse en una década gracias a la treintena de proyectos de investigación sobre el cultivo de algas con fines energéticos que hay en nuestro país. De una hectárea de microalgas se podrían llegar a extraer hasta 100.000 litros de biodiésel al año, cifran los expertos. Un nicho de mercado que podrían aprovechar muchas empresas. Y para ello el Banco Español de Algas, en Gran Canaria y el segundo mayor de Europa, ha recolectado e identificado más de 700 cepas de microalgas y cianobacterias, que conservan para suministrar a instituciones públicas, empresas y particulares que deseen explorar y/o explotar este sector biotecnológico.
Versátiles y ecológicas. La acuicultura de algas es una realidad, sobre todo en gastronomía por su alto valor nutricional y en la obtención de ficocoloides, gomas que sirven como aditivos en la industria alimentaria, cosmética o médica, donde también se las emplea para la elaboración de nuevos fármacos.
