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prevención

Astenia, alergias y alopecia, la 'Triple A' de la Primavera

Alberto Velázquez

El aire y el polen que respiramos, los días más largos, los cambios hormonales, los exámenes... Esos son solo algunos de los cambios que experimentamos cuando llega la primavera y los que provocan los casos de esta particular 'triple A' de la salud formada por la astenia, la alergia y la alopecia primaveral. Tres patologías que no suponen serios peligros para la salud, pero que sí provocan malestar de distinto tipo.

En el caso de la astenia, ni siquiera era reconocida como tal hace unos años por gran parte de la población, pero según datos manejados por el sector sanitario, la mitad de la población española dice encontrarse agotada psíquica o físicamente en algún momento de la estación, cuando nuestro biorritmo necesita una fase de adaptación para acostumbrarse a estos nuevos horarios. ¿Hay, entonces, más casos ahora que antes? Salvador Tranche, vicepresidente de la Sociedad de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), nos aporta un interesante punto de vista: «Lo que sí puede ocurrir es que se consulte más por la creciente tendencia a medicalizar aspectos normales de la vida. Lo que antes reconocíamos como un proceso transitorio, banal, ahora nos parece que precisa de valoración médica».

Una cuestión ambiental

En el caso de la alergia, el doctor Pedro Ojeda -de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC)- destaca cómo no se ha detectado un incremento especial de alergia al polen, afección en la que, lógicamente, influyen variables climáticas y geográficas. «Tanto el tipo de manifestación alérgica como los tipos de pólenes se mantienen bastante estables a lo largo de las décadas; lo que puede variar es la incidencia de personas que padecen alergias y que puede venir motivado de forma importante por las densidades de polinización de cada año». En este sentido, la Red Española de Aerobiología de la Sociedad Española de Alergología (www.polenes.com) proporciona a diario información muy valiosa para los que sufren esta enfermedad ante la que aún queda mucho por descubrir.

Respecto a la caída del cabello, se hermana con la astenia porque depende, en algunos casos, de factores como el estrés y, también, porque una correcta alimentación ayuda a prevenir o, al menos, a paliar el problema. Una de las causas de la alopecia es que en primavera empezamos a salir más y el cabello queda más expuesto a agentes externos que pueden degradarlo, aunque hay que determinar si, en última instancia, es un problema de 'repuestos' -cae, pero crecerá otro en su sitio- o algo más grave en el caso de que la caída dure más de tres meses. En ese caso, habría que consultar al especialista.

1.- ASTENIA

No requiere medicación... porque no es una enfermedad, pero la padece un buen número de gente. Alimentación sana y equilibrada, descanso, ejercicio físico y actitud positiva contribuyen a que la astenia, si aparece, dure lo menos posible.

«Un proceso breve y transitorio que no responde a un motivo concreto y que incluso puede ser la respuesta del organismo al estrés o al sobreesfuerzo físico o intelectual». Esta definición, aportada por Salvador Tranche, vicepresidente de la Sociedad de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), recoge tanto el factor ocasional de este malestar como sus posibles causas directas: apatía, somnolencia, irritabilidad, cansancio, dificultad de concentración, alteraciones del sueño o del apetito...

Y entonces, ¿cómo se trata algo que no es propiamente una enfermedad? En este caso, el estilo de vida saludable es un factor clave. Tiene que basarse en horarios regulares de comidas y sueño. Dormir bien -unas ocho horas diarias-, llevar una alimentación equilibrada y la práctica de ejercicio físico contribuirán a recuperar, y mantener, el tono vital. 

Según una encuesta del Centro de Investigación sobre Fitoterapia (INFITO) a 2.400 personas, más de la mitad de la población se siente más cansada, con falta de energía y de concentración en primavera, con mayor incidencia en mujeres y personas alérgicas al polen. En estos casos, INFITO recomienda suplementos naturales, como la jalea real para contribuir a que la astenia no sea una molesta compañera de viaje.

¿Por qué en primavera? Las consultas a los médicos atención primaria aumentan en esta estación del año debido a la subida de las temperaturas y al incremento de horas de luz, lo que provoca en muchas personas alteraciones físicas y del estado de ánimo. En la mayoría de los casos, suelen remitir en menos de dos semanas, salvo que sean la antesala de problemas más serios. Como señala el doctor Tranche, «Es conveniente consultar con el médico de familia si la intensidad de alguno de los síntomas es importante; por ejemplo, si el cansancio es intenso de manera que limita la actividad ordinaria, existe una pérdida de peso importante, la alteración del sueño es muy severa o la tristeza repercute en la calidad del vida del paciente -tendencia al llanto, falta de ilusión, pensamientos de desánimo o desesperanza...-, y también si el cuadro se prolonga más allá de dos o tres semanas''.

Según el estudio de INFITO, esta afección es más frecuente en los que tienen entre 20 y 30 años (35%), seguidos de los que están comprendidos entre los 30 y los 40 (32%). En cuanto a la ocupación, son los trabajadores por cuenta ajena (40%) los que más cansancio acusan con la llegada de la primavera, seguidos por los estudiantes (23%), debido a la cercanía de la recta final del curso. En todos los casos, una actitud positiva y la conciencia de que es un trastorno transitorio, ayudarán a superar esta molestia estacional.

¿Se puede prevenir? Una alimentación saludable - y beber de uno y medio a dos litros de agua al día - junto con unos buenos hábitos de sueño ayudan a evitar o a paliar los efectos de la astenia. Además, una actividad física moderada y un descanso adecuado reducen los niveles de estrés.

¿Qué dice el médico? ¿un tratamiento...? Los médicos de familia aconsejan no tomar ningún medicamento. Es más, no los hay....Cuando no se va: En el caso de que los síntomas no remitan en 15 días, los especialistas aconsejan acudir a la consulta. Si se hace crónica: El síndrome de astenia crónica se define por la existencia de cansancio de más de seis meses de evolución y que produce una reducción mayor del 50% en la capacidad para realizar las labores habituales. No es lo mismo: No hay que confundir la astenia con el Trastorno Afectivo Estacional (TAE), que sí es una patología psiquiátrica reconocida.

2.- ALERGIA

Según distintos estudios, una de cada cinco personas está sensibilizada a algún tipo de polen. Molestias en nariz y ojos -picor, mucosidad excesiva, estornudos...- son, junto con los problemas respiratorios, los síntomas de esta enfermedad.

La primavera, al ser la estación de la polinización , es la que presenta una mayor incidencia de partículas de polen en el aire, más aún cuando ha sido precedida por un invierno lluvioso que ha supuesto una mayor floración. En los últimos años, destacaron los niveles registrados en la primavera de 2013, cuando, según datos recogidos por la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), se alcanzaron máximos diarios de concentración de polen que no se registraban desde 2007.

Por lo tanto, muchos 'sufridores' de la alergia deben prepararse para trastornos respiratorios y molestias en los ojos cuando llega la primavera. Como comenta el doctor Pedro Ojeda, coordinador de comunicación de la SEAIC, «las mucosas respiratorias son las que habitualmente tienen contacto con las proteínas alergénicas del polen que nos llega por el aire. De esta manera, lo más habitual es que las alergias que ocurren durante la primavera -y también durante otras estaciones polínicas- cursen con rinitis -inflamación de la mucosa de la nariz-, acompañada generalmente de conjuntivitis -inflamación de la conjuntiva ocular- y de asma -inflamación de la mucosa de los bronquios-».

La relación causa-efecto que es la alergia suele estar provocada en buena medida, según los registros, por pólenes de árboles como el plátano de sombra , las encinas y, un poco más adelante -en mayo y junio-, las gramíneas silvestres y el olivo.

El problema se mantiene con cierta estabilidad primavera a primavera, ya que el polen está presente cada vez que se acercan estas fechas. Ante esta presencia tan persistente, el doctor Ojeda describe los tres tipos de prevención que hay que llevar a cabo: «Con la primaria se trata de evitar que individuos con predisposición familiar se hagan alérgicos -hasta el momento, no hay estudios en marcha que evalúen si se podría evitar el desarrollo de alergias en este tipo de individuos vacunándoles ni se sabe cuáles son los motivos últimos por los que el sistema inmunitario de un individuo decide hacerse alérgico-. En cuanto a la secundaria -continúa el doctor-, se trata de evitar los síntomas una vez que ha ocurrido la sensibilización o también, hay quien considera evitar la progresión de la enfermedad una vez que se ha desarrollado. Por ejemplo, evitar la progresión de la rinitis alérgica hacia el asma. Y en la terciaria, se trata de evitar síntomas intensos o graves en aquellos individuos que ya se saben alérgicos».
Por otro lado, el doctor Ojeda señala que, en estos momentos, hay tres líneas básicas de investigación de la alergia, que inciden en la educación sanitaria, la farmacología y la inmunoterapia.

¿Se puede prevenir? Si los alergenos que te atacan son el polen o los ácaros del polvo, procura evitar exponerte a ellos en casa: ventila de forma adecuada, barre con cuidado y mantenla a una temperatura correcta. Fuera de casa, evita pasear en los días de viento o de sol intenso.

CONOCE A tu ENEMIGO: Los expertos médicos inciden en que cuanto mejor se conoce la enfermedad más preparado se está para afrontarla. En este sentido, la información es clave. REDUCE LOS SÍNTOMAS: Sin tratamientos que acaben con la enfermedad, la farmacopea aporta un arsenal dirigido a disminuir la intensidad de los síntomas. ¿Habrá VACUNAS PERSONALIZADAS? El futuro de la inmunoterapia está, en gran medida, en la creación de vacunas personalizadas según las necesidades del paciente. ¿Y el POLEN...? En lo relativo a la alergia al polen, se investiga, sobre todo, en vacunas con alérgenos más purificados, en nuevas pautas administración de las vacunas para que sean más rápidas y eficaces y en el empleo de adyuvantes inmunológicos que aumenten su eficacia.

3.- ALOPECIA

En muchos casos, la caída de un cabello es un proceso natural al que le sigue otro de 'recambio' que suele suceder en primavera y en otoño. ¿Cuándo se habla de problema? Cuando durante más de tres meses, no se produce esa sustitución capilar.

«Hay factores que pueden acelerar el ritmo de caída, entre ellos la primavera. Esta estación, en concreto, influye en el estado hormonal y psíquico de muchas personas, sobre todo en las que sufren procesos de estrés, o las que tienen exceso o defecto hormonal, ya que el cabello y su caída son hormono-dependientes». En opinión de la doctora María Luján Caballero, directora de Cres -Clínicas de Recuperación del Estado Saludable-, tanto la primavera como el otoño pueden influir en la caída del cabello, ya que en estas dos estaciones se detectan cambios que pueden llegar a provocar desequilibrio psíquico o falta de sueño.

Por su parte, el doctor Juan Ferrando, dermatólogo de la AEDV (Academia Española de Dermatología y Venereología), incide en el factor ambiental, incluso climático: «Sí, es cierto que se produce un recambio de cabello estacional -no tanto una pérdida- en primavera y, sobre todo, en otoño. Hoy en día suele ser ya más adelantado a partir de agosto, debido al cambio climático. Se denomina efluvio -recambio- estacional, de la misma forma que ocurre en los animales y en las plantas».

Eso sí, en muchas ocasiones no se trata de un problema, sino de una circunstancia pasajera y un proceso normal, ya que los especialistas recuerdan que los cabellos, en muchos casos, se recambian por otros nuevos, en un proceso que puede durar meses -de cada 100 pelos, hay entre 12 y 15 en una fase de recambio que puede suponer unos cuatro años-. De todos modos, cada vez proliferan más los centros especializados en cuidar -y regenerar e injertar- el cabello con nuevas técnicas, como las que la doctora Luján aplica en su centro. «La bioestimulación autóloga con factores de crecimiento demuestra cada vez más efectividad en el freno de la caída del cabello. Se aplica por un médico especialista mediante mesoterapia, con entre tres y seis sesiones anuales».

Frente a la preocupación por la caída del cabello, el doctor Ramón Grimalt, profesor de Dermatología en la Universitat de Barcelona y miembro de la AEDV (Academia Española de Dermatología y Venereología), asegura que la mejor receta es, en muchos casos, la tranquilidad. «Por ejemplo, este fenómeno no es exclusivamente femenino, lo que ocurre es que el cabello largo se ve más cuando se cae. Y, por otra parte, hay que desmontar mitos, como que los peinados tirantes en el caso de las mujeres pueden provocar la caída del cabello, y señalar que los cabellos que logramos arrancarnos fácilmente es porque están en fase de renovación, ya medio sueltos, de la misma manera -continúa- que lavarse el pelo a menudo no está relacionado con la calvicie, sino con la higiene».

Por lo tanto, unos correctos hábitos higiénico-alimentarios y unos buenos hábitos de vida en general ayudarán a que el cabello, como una parte más de nuestro organismo, goce de la mayor salud posible.

¿Se puede prevenir? El cabello requiere de un buen aporte de vitaminas y minerales. Además, se debe tener un cuero cabelludo limpio y permeable para que el folículo salga sin obstrucciones y no se produzcan caídas. Los masajes en esa zona son muy beneficiosos para tonificar.

REGENERACIÓN. El pelo muere en primavera, aunque suele tardar tres meses en caerse. Si un pelo muere es porque hay otro detrás empujando para nacer. 

CAÍDA PROLONGADA. Hay que acudir al dermatólogo si durante más de tres meses se nota más caída de la habitual o un aclaramiento del cuero cabelludo. El especialista determinará si la caída es fisiológica -normal- o patológica -una enfermedad-.

FÁRMACOS. Se puede prevenir y tratar con minoxidil tópico del 2 al 5% y con preparados vitamínicos y de aminoácidos orales. En cuanto a hábitos, se recomienda tratar el cabello con suavidad.

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