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política

La hoja de ruta del 'procés': «más conflicto» y la independencia en 2022

Melchor Saiz-Pardo

La Guardia Civil se incauta de los planes secretos del Govern que pasan por aumentar la «inestabilidad social» tras la DUI

El Govern lo tiene todo diseñado y está dispuesto a provocar «un conflicto democrático de amplio apoyo ciudadano, orientado a generar inestabilidad política y económica que fuerce al Estado a aceptar un referéndum forzado». Todo con el objetivo de declarar la independencia real en septiembre de 2022 y proclamar un gobierno de transición dentro de once meses, en septiembre de 2018. Así se revela en un documento de 41 páginas incautado por la Guardia Civil el 20 de septiembre en la 'operación Anubis' en el registro de del domicilio particular del número dos de Oriol Junqueras, Josep María Jové Lladó.

Esa hoja de ruta es parte de los 300 folios de informes que el instituto armado ha enviado a la Audiencia Nacional en el proceso que se sigue contra el major de los Mossos, Jospe Lluis Trapero, entre otros, por sedición. Ese documento se llama '#EnfoCATS. Reenfocando el proceso de independencia para un resultado de éxito. Propuesta estratégica'. El informe, tras el referéndum de independencia, fija como obligatoria la «declaración unilateral de indepedencia», eso sí «previendo varios escenarios». El más «deseable» para los independentistas sería la aceptación por parte de España de su independencia. El segundo -explica el documento- es la oferta de negociación si se retira la declaración unilateral de independencia, que sería rechazada por los independentistas y la tercera la «reacción violenta» del Estado, lo que será respondido con más «conflicto». «En definitiva -zanja la Guardia Civil tras el análisis del documento- cualquiera de los escenarios contemplados (por el Govern) llevaría inescrutablemente a un Estado propio».

«Se trata de un documento que establece claramente la hoja de ruta independentista y que se corresponde con todos los pasos que hasta el momento viene ejecutando el Gobierno de la Generalitat», insisten los investigadores.

Dos comités

La Generalitat tiene, a la vista de esta hoja de ruta, también diseñadas las estructuras para poner en marcha la transición. Habría un «comité estratégico y un comité ejecutivo». En este último se incluyen los secretarios generales de Presidencia y Vicepresidencia del Govern y el propio Josep Lluis Trapero, 'major' de los Mossos. En cuanto al estratégico, los investigadores destacan la presencia de los presidentes de ANC y Òmnium, Jordi Sànchez y Jordi Cuixart, investigados por sedición por la Audiencia Nacional, además de Carlos Puigdemont y Oriol Junqueras, entre otros.

Los informes de la Guardia Civil aseguran que los presidentes de la Asamblea Nacional Catalana y de Omnium Cultural fueron responsables de diseñar ese plan estratégico cuyo objetivo era crear un estado propio recurriendo a una eventual desconexión y al mayor de los Mossos, «ejecutor de este plan».

Precisamente, la Guardia Civil acusa a Trapero, «inacción flagrante» para parar el 1-O a pesar de las órdenes expresas que tenía por parte del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. Es más, el instituto armado afirma que mando del cuerpo autonómico seguía órdenes de ese «comité estratégico».

«En la práctica, -según los atestado de la Guardia Civil-, lejos de cumplirse, (las órdenes de Trapero) derivaron en una inacción flagrante debiendo ser las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado las que tuvieron que actuar activamente para evitar la celebración del referéndum pero con imposibilidad de disponer ni de efectivos suficientes ni de abarcar todo el territorio catalán».

«En las actuaciones llevadas a cabo por las fuerzas y cuerpos de Seguridad del Estado-, continua el informe- se puso claramente de manifiesto que la labor de los Mossos pasaba por no actuar y en todo caso, llegar a obstaculizar la actuación de aquellas otras policías». Para la Guardia Civil es evidente que la obstaculización «no pudo recaer en la voluntad individual de los agentes sino que más bien respondió a un plan premeditado para evitar actuar y que no podía más que proceder del jefe de los Mossos, Josep Lluis Trapero y en conexión directa con los miembros del comité estratégico», liderado por Puigdemont y Junqueras.

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