Vocento 15 años 11 de Diciembre, 01:10 am
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francia

Macron logra una holgada mayoría para aplicar su programa reformista

Fernando Iturribarría

El presidente francés podrá prescindir de sus aliados centristas de MoDem en un hemiciclo con mínimos históricos de diputados socialistas y del centroderecha

El presidente francés, Emmanuel Macron, logró ayer una holgada mayoría absoluta, estimada provisionalmente entre 355 y 360 de los 577 diputados de la Asamblea Nacional, en la segunda vuelta de las elecciones legislativas con un récord histórico de abstención en torno al 57% del censo. La formación presidencial La República en Marcha (LREM), con 311-315 escaños, podrá prescindir incluso del apoyo de sus aliados centristas del Movimiento Demócrata (MoDem), que reunió de 44 o 45 actas, para sacar adelante el programa de reformas liberalizadoras promovido por el inquilino del Elíseo.

«Los franceses han dado una mayoría clara pero no han querido darnos un cheque en blanco», opinó el ministro portavoz, Christophe Castaner, al valorar una «victoria que nos obliga al éxito». «La Asamblea será profundamente renovada, más diversa y más joven, reforzada por itinerarios profesionales, asociativos y políticos variados, y con un repunte histórico en la representación de las mujeres», celebró Catherine Barbaroux, presidenta interina de LREM, de ascendencia asturiana.

La coalición de Los Republicanos (LR) conservadores y la confederación centrista Unión de Demócratas e Independientes (UDI) cosechó entre 125 y 133 escaños, resultado honroso pero que empeora el suelo histórico del centroderecha con 158 que databa de la victoria de la izquierda con François Mitterrand en 1981.

Descalabro y dimisión

El secretario general del Partido Socialista (PS), Jean-Christophe Cambadélis, eliminado ya en la primera vuelta, pagó con la dimisión el descalabro de su formación, que se quedó con entre 32 y 34 escaños, menos que los 57 que desde 1993 eran su peor resultado en los anales de las legislativas. «La izquierda debe cambiar todo, tanto la forma como el fondo, y abrir un nuevo ciclo para oponerse al neoliberalismo y al nacionalismo», declaró el dirigente dimisionario.

El izquierdista radical Jean-Luc Mélechon sumó con su Francia Insumisa (FI) entre 17 y 19 asientos, más que los 15 requeridos para constituir un grupo parlamentario propio sin tener que recurrir a la decena reunida por los comunistas. La ultraderechista Marine Le Pen entra por primera vez en la Cámara de Diputados acompañada por media docena de candidatos del Frente Nacional, que únicamente poseía dos actas en el anterior hemiciclo.

Los seis ministros en liza se impusieron en sus respectivos duelos y evitaron tener que plegarse a la regla dictada por Macron de presentar la dimisión en caso de derrota. En Córcega resultaron elegidos por primera vez tres políticos independentistas.

La imponente hegemonía de Macron, aunque menos aplastante que la pronosticada por las encuestas, reduce la capacidad de maniobra parlamentaria de la oposición, que logró salvar los muebles con una derrota no tan amarga como la aventurada. El escrutinio deja al alcance del centroderecha y de alianzas de izquierda juntar los 60 diputados que hacen falta para someter un texto legislativo al dictamen del Consejo Constitucional y los 58 que son necesarios para presentar una moción de censura.

Pero Macron, con manos libres para gobernar, se aprovechará además del respaldo de sus aliados centristas del MoDem, de los socialistas dispuestos a votar la confianza a su Gobierno y de los conservadores que se autodenominan 'constructivos'. Se trata de una veintena larga de diputados etiquetados Los Republicanos, que durante el mandato del socialista François Hollande conspiraban en el restaurante español Bellota Bellota en torno a vino de Rioja y jamón ibérico, y que se desmarcan de la oposición frontal y sistemática propugnada por el sector mayoritario legitimista.

La abstención pulverizó el récord histórico hasta elevarse por encima del 57% del censo, según las estimaciones de las empresas demoscópicas. Es el nivel más alto en unas legislativas en la Quinta República, hito que algún politólogo remonta hasta la Tercera (1870-1940), antes de que las mujeres accedieran al derecho al voto en 1944. El absentismo electoral rompió el techo del 51,29% alcanzado en la primera vuelta del pasado domingo.

La acentuación del fenómeno obedeció al convencimiento de que la suerte estaba echada y a la desmovilización de los votantes del FN y FI en una consulta focalizada por los duelos entre candidatos macronistas y representantes del centroderecha. «Los electorados de Jean-Luc Mélenchon y de Marine Le Pen, formados por las clases populares, los jóvenes y la población de las periferias de las grandes ciudades, son sociológicamente los más permeables a la abstención» , explicó en el diario 'Le Figaro' Emmanuel Rivière, director general de la firma Kantar Sofres.

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