12 de Diciembre, 16:41 pm

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La UE vuelve a sonreir y se arma de moral para el 'brexit'

Adolfo Lorente

Se abrió la puerta y salió despacio, gustándose. Sonriente, no dejó de mirar al frente buscando miradas cómplices e incluso enemigas, por qué no. Ayer era el día. Austria, Holanda y, ahora, Francia, el ser o no ser, otro órdago casi superado tras los directos en la mandíbula que supusieron el 'Brexit' y la victoria de Donald Trump. Miró sus papeles, levantó la mirada y sin perder la sonrisa, comenzó la conferencia de prensa de cada mediodía. «Bonjour tout le monde...». En francés, cómo no.

Margaritis Schinas es el portavoz jefe de la Comisión Europea, la voz de Jean-Claude Juncker, el rostro de una Bruselas que ayer despertó con una dulce resaca de champagne francés. Salvo catástrofe que ni quizá ni Marine Le Pen espera, el europeísta Emmanuel Macron será el próximo presidente francés y con él, la Unión Europea seguirá sobreviviendo al menos otros cinco años, el tiempo suficiente para que el club de clubes entienda de una vez por todas aquello de reinventarse o morir. Hay vida, hay esperanza, ganó Macron. Y ayer, Bruselas cerró filas sin ambages con quien puede convertirse en el inquilino más joven de El Eliseo y aportar savia nueva al eje francoalemán que da vida al Viejo Continente.

«Es simple: había que elegir entre la defensa de los valores europeos o la opción que persigue la destrucción de Europa», zanjó ayer Schinas al ser preguntado por qué Juncker llamó la noche del domingo a Macron para felicitarse rompiendo así la tradicional neutralidad que la Comisión se autoimpone en las elecciones celebradas en sus Estados miembros. Pero lo de Francia no va a de una contienda entre partidos políticos, sino que todo ha quedado reducido al ser o no ser de la UE, el gran enemigo a batir de la líder ultraderechista. La situación es excepcional. Por ejemplo, si en lugar de Le Pen hubiese pasado a segunda ronda François Fillon o Jean-Luc Melenchon, Bruselas no hubiera dicho nada, ni una palabra.

«Esta Comisión asume ser una Comisión antipopulista y en la segunda vuelta, hay un candidato que es el de todos los demócratas y proeuropeos: Emmanuel Macron. No debe faltarle ningún voto y tendrá el mío el 7 de mayo», recalcó ayer el comisario de Asuntos Económicos, el socialista francés Pierre Moscovici, que llegó a asegurar que la segunda vuelta será en la práctica un referéndum sobre el futuro de Europa.

El sábado, cumbre a 27

Como admiten fuentes comunitarias, el resultado es el mejor posible. «Han pasado el mejor de los buenos y el peor de los malos, lo que hará que el resto de partidos cierre filas en contra de Le Pen». «Además -apostillan- Macron lo ha hecho quedando primero ya en primera ronda, lo que supone una dosis extra de satisfacción». Y es que en la UE, no eran pocos los que se conformaban con que el aspirante centrista y proeuropeo se limitase a pasar a segunda ronda, aunque fuese como segundo. Al final lo hizo como primero, lo que supuso a su vez que el peor de los escenarios posibles no tuviera lugar: un duelo fratricida para Europa entre Le Pen y Mélenchon, la extrema derecha contra le extrema izquierda con la UE como enemigo común.

Prueba superada. Pese a que en público se insiste en que aún queda por jugar el partido del día 7 de mayo, todos dan por hecho una victoria proeuropea que supone «una inyección de moral muy importante» para afrontar las duras negociaciones del 'Brexit'. Es el mejor punto y seguido a los fastos del 60º aniversario de la creación de la UE que se celebraron el 25 de marzo en Roma. «Después de meses muy duros, durísimos, parece que volvemos a respirar un poco e incluso a sonreir», confiesan fuentes diplomáticas.

De hecho, este sábado, los jefes de Estado y de Gobierno de los 27 se reunirán en Bruselas para aprobar las 'guidelines' (directrices) que guiarán sus negociaciones con Reino Unido para materializar su salida del club el 29 de marzo de 2019. Y claro, afrontar la madre de todas las negociaciones con una Francia comprometida y europeísta es el mejor aval para la Europa a 27.

Lo de Alemania es diferente. Las elecciones de septiembre serán un duelo entre europeístas, entre la eterna canciller conservadora, Angel Merkel, y la esperanza socialdemócrata, el expresidente del Parlamento Europeo Martin Schulz. La clave es sobre todo económica ya que estará en juego el futuro de la Eurozona, si los alemanes se decantan por una mayor integración o siguen con el freno de mano echado. Pero ésta ya es otra historia....

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