Vocento 15 años 20 de Octubre, 19:46 pm

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francia

Macron pone un pie en el Elíseo

Fernando Iturribarría

El joven candidato centrista gana la primera vuelta de las presidenciales y es claro favorito para imponerse a la ultra Le Pen en la final del 7 de mayo

El centrista Emmanuel Macron puso ayer un pie en el palacio del Elíseo para ser el jefe del Estado más joven y suceder al socialista François Hollande, su padrino político, con su victoria por un margen confortable en la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas. La figura emergente de la política gala, novato en estas lides y de perfil social liberal, cuenta con un potencial de votos más que suficiente para derrotar en el duelo final del 7 de mayo a la ultraderechista Marine Le Pen, con reservas muy limitadas entre los partidarios de los nueve candidatos eliminados. El escrutinio confirmó el esperado fracaso de las grandes familias conservadora y socialista, que se habían alternado tradicionalmente en el poder de París, cuyos postulantes, François Fillon y Benoît Hamon, fueron apeados de la contienda pese a haber ganado con brillantez las primarias organizadas en otoño e invierno en sus respectivos campos.

Los resultados provisionales dados a conocer al cierre a las ocho de la tarde de los colegios electorales en las grandes ciudades, una hora después de los municipios con menor población, arrojaron un duelo inédito en Francia entre el centro europeísta y la extrema derecha eurófoba. Macron, el gran triunfador de una elección que recompone el paisaje político nacional, cosechó entre el 23,7 y el 23,8% de los votos emitidos mientras Le Pen reunió del 21,6% al 22% de las papeletas.

La presidenta del Frente Nacional, que sueña con ser la primera mujer en entronizarse en el Elíseo, afronta la misión imposible de romper el techo electoral que le impide convencer a más de la mitad del electorado debido al rechazo casi unánime de las demás corrientes ideológicas a sus tesis xenófobas y extremistas. Como ocurrió con su padre y fundador del partido Jean-Marie Le Pen hace quince años, también clasificado para la segunda vuelta, los principales aspirantes fuera de juego llamaron a sus seguidores a cortar la ruta hacia el poder al populismo nacionalista.

Sin precedentes

El más joven de los once competidores a sus 39 años, Macron logró la proeza de imponerse en su estreno con el sufragio universal justo un año después de la fundación del movimiento En Marche! que lleva sus iniciales, un hecho sin precedentes en la política francesa. El exministro de Economía en el Ejecutivo socialista (2014-2016) se benefició del voto útil de la izquierda con vocación gobernante y de los sectores progresistas defensores de permanecer en la Unión Europea.

Su propuesta liberal en lo económico y reformista en lo social también atrajo a las corrientes moderadas de los conservadores con mayor sensibilidad social y al centrismo partidario de la superación de la tradicional división entre izquierda y derecha.

La sorpresa de la velada estuvo encarnada por el izquierdista Jean-Luc Mélenchon, versión a la francesa de Podemos, que con aproximadamente el 19,5% de los sufragios disputó hasta última hora el tercer peldaño del podio al conservador Fillon, gran derrotado de unos comicios generalmente considerados imperdibles para la oposición del centro-derecha al cabo de cinco años de impopular mandato socialista.

El primer ministro durante todo el quinquenio de Nicolas Sarkozy (2007-2012) pagó en las urnas el desgaste causado por los escándalos de presuntos nepotismo y enriquecimiento personal que le convirtieron en el primer postulante a la jefatura del Estado imputado de corrupción por los jueces.

El socialista Hamon, con apenas el 6% de los votos, endosó la humillación de realizar un resultado para el partido del puño y la rosa inferior al listón del 10% por primera vez desde el irrisorio 5,01% registrado por Gaston Defferre en 1969. Los restantes seis candidatos se tuvieron que conformar con resultados testimoniales que van desde el 5% raspado a favor del soberanista de la derecha extrema Nicolas Dupont-Aignan y las pocas décimas atribuidas al conspiranoico Jacques Cheminade.

Respuesta democrática

La abstención rondó el 20% del censo, en torno a la media histórica de las presidenciales que son con diferencia la cita con las urnas de mayor tirón en el panorama electoral francés. Quedó por tanto lejos del récord del 28,4% alcanzado en 2002 a pesar de que ese guarismo había sido el referente barajado por las encuestas hasta una decena de días antes de la votación. Al final la participación fue equiparable a la registrada en los anteriores comicios de 2012, cuando el 79,48% de los votantes calificó para la segunda vuelta a Hollande, a la postre vencedor, y Sarkozy.

 La notable movilización ciudadana confirmó el interés suscitado por la campaña electoral, que se había plasmado en la alta afluencia a las primarias de los socialistas y del centro-derecha así como en las elevadas audiencias de los debates y programas políticos en televisión. Al reflejo cívico contribuyó el deseo de dar respuesta democrática al atentado reivindicado por el autoproclamado Estado Islámico que costó la vida a un policía el jueves en los Campos Elíseos. «Id a votar aunque tengáis miedo o no sea vuestro chico», había animado en la prensa dominical Carla Bruni, que acompañó a Sarkozy, su marido, a hacerlo en un barrio burgués de París.

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