20 de Enero, 21:04 pm

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política

Díaz se erige en la candidata de quienes quieren que el PSOE se «reencuentre»

Paula de Las Heras

 En política ocurre a menudo que el medio es el mensaje. Y así sucedió hoy en el acto multitudinario con el que Susana Díaz dio el pistoletazo de salida a su campaña por el liderazgo del PSOE, tras casi tres años de amagar y no dar. La presidenta de Andalucía se presentó ante los 9.000 asistentes, según los organizadores, llegados desde distintos puntos de España al pabellón 1 del recinto ferial de Madrid con un discurso centrado en la necesidad de recuperar la fe en una victoria electoral. Pero la idea de fondo era otra y la resumió a la perfección una de sus teloneras, la exministra Matilde Fernández: «Pues esto es el PSOE», dijo nada más subir al escenario y mirar alrededor.

A los pies la primera mujer en aspirar a la Secretaría General del partido, en el año 2000, estaba Susana Díaz, flanqueada por Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero. Y en la misma fila, Alfonso Guerra, Alfredo Pérez Rubalcaba, José Bono, Micaela Navarro, Carme Chacón, Elena Valenciano, cuatro de los siete presidentes autonómicos de la formación -Guillermo Fernández Vara, Emiliano García-Page, Javier Lambán y Ximo Puig- y el presidente de la Federación de Municipios y Provincias, el alcalde de Vigo, Abel Caballero. «Este es mi partido, este es el PSOE», dijo también otro de los protagonistas del acto, Eduardo Madina, antes de dar paso a la dirigente andaluza.

A los partidarios de Susana Díaz les une la creencia de que su histórica formación ha estado dos años secuestrada por alguien a quien consideran un advenedizo. Es cierto que fueron la propia presidenta andaluza y muchos de los que hoy abominan de Pedro Sánchez quienes lo auparon al poder, sin apenas conocerlo, para evitar, precisamente, el triunfo de Madina en las primarias de 2014. Creyeron que, por su escasa experiencia política sería dócil y que guardaría la vez hasta que su favorita pudiera dar el salto sin desvestir el santo del principal caldero de votos socialista. Pero no fue así y Díaz apenas tardó dos meses en darse cuenta de su error.

Gobernar si hay victoria

 Ahora, los entonces rivales -González, Rubalcaba, Elena Valenciano, Fernández Vara y Javier Fernández, por ejemplo, apoyaron a Madina frente a Zapatero, Bono, José Blanco, Lambán o Puig, que hicieron todo lo posible por el triunfo de Sánchez- han unido fuerzas porque dicen que lo que está en juego es el PSOE en sí mismo. «Esto es una forma de reencontrar al Partido Socialista», argumentó Abel Caballero a su llegada al acto. No es de extrañar, pues, el lema escogido por la candidatura de la líder andaluza: «Cien por cien PSOE».

«Estamos aquí por el PSOE y por España -insistió Diáz, ya confirmadas sus aspiraciones -. Somos el PSOE, el de siempre, el de ahora el del futuro y el que no llegaremos a conocer». En su intervención no hubo ni una sola referencia explícita a Pedro Sánchez pero sí muchas veladas. Si la mayoría de barones acusan al madrileño de 'cesarismo' y de haber pretendido dirigir el partido sin tenerlos en cuenta, ella prometió que «nadie podrá hablar del PSOE de Susana Díaz» y aseguró que necesiará «toda la ayuda para liderar el proyecto que se haga cargo de España».

También dejó claro que su objetivo es gobernar «desde la victoria». Otra diferencia, porque, en las últimas campañas electorales, el exsecretario general asumió siempre que necesitaría el apoyo de otros partidos para desbancar al PP. Y frente a los ataques del 'sanchismo' por la abstención en la investidura de Mariano Rajoy replicó: «El PSOE siempre será un proyecto autónomo. Una cosa es pactar con un partido y otra cosa es entregar el PSOE o imitar a otro partido». Hablaba, aunque no lo dijera, de convertirse en Podemos, que es hacia donde a su juicio, camina el defenestrado líder. «Pedro recoge el voto anti-PSOE», decía hoy mismo un dirigente autonómico presente en el acto.

Susana Díaz se había marcado el objetivo de hacer este domingo una auténtica exhibición de músculo y lo logró. Entre sus teloneros incluyó incluso a uno de los hombres fuertes del PSC, el alcalde de Cornellá Antonio Balmón. Todo el partido asume que Cataluña es el talón de Aquiles de la candidata andaluza y los 'sanchistas' alimentan la idea de que la ventaja que tienen entre los militantes del PSC puede ser determinante para neutralizar el rodillo del Sur. «Si el PSC 'españolista' de Balmón y Corbacho está con Susana -dicen ahora los afines a las presidenta autonómica-, llegará al 20 o 30% del voto y Pedro habrá fracasado».Pocos dudan de que Díaz ganará, pero la mayoría admite que no será por goleada.

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