25 de Enero, 17:22 pm

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Trump fortifica la frontera de México

Mercedes Gallego

Cuatro años le llevó a Barack Obama firmar la orden ejecutiva que cumplía con su promesa electoral de amparar a los hijos de inmigrantes ilegales que llegaron a Estados Unidos del brazo de sus padres. Cuatro días ha tardado Donald Trump en rubricar las que instruyen a su Gobierno a construir el polémico «muro físico» con México, retirar fondos federales a más de 200 «ciudades santuario» que no persiguen a los inmigrantes ilegales y aumentar el número de patrullas en la frontera, pese a que el cruce de furtivos está en mínimos históricos.

Los detalles son mucho más complejos, pero Trump no es un abogado constitucional como Obama, sino un magnate de casinos y reality shows más interesado en el impacto mediático que en la trascendencia de sus acciones. Obama empeñó su capital político en negociar una reforma migratoria con el Congreso. Mientras, deportó a más inmigrantes ilegales que ningún otro presidente -2.5 millones, frente a los 2 millones de George W. Bush-, como concesión a la derecha que le exigía mano dura para negociar la reforma que ni siquiera puso a votación.

Para cuando los desafíos legales a sus ordenes ejecutivas llegaron a la mesa del Supremo, Obama estaba en sus últimos meses de mandato, uno de los jueces había fallecido y el Congreso de mayoría republicana se negaba a confirmarle un suplente. Ante el empate, prevaleció la decisión de un juez de Texas que bloqueó la protección a los padres de esos niños conocidos como 'soñadores' por el título de la ley que intenta legalizar su situación (Dream Act).

Esos 700.000 jóvenes que llegaron a EE UU con menos de 16 años y han tenido una vida ejemplar están ahora en manos de Trump, que no los incluyó ayer en sus medidas migratorias. Su portavoz. Sean Spicer, aseguró que el presidente «es un hombre de familia y tiene un gran corazón», por lo que aún está considerando el futuro de quienes se entregaron a las autoridades de Obama para obtener una residencia temporal.

Para Trump todo se resume en su eslogan 'America First' (los estadounidenses primero), por lo que invitó a su debut en el ministerio de Seguridad Doméstica a las madres de Remembrance Project, que culpan a inmigrantes ilegales de la muerte de sus hijos, en ocasiones por accidentes de tráfico. «Tanto hablar de no separar a las familias, pero nadie habla de los estadounidenses que han sido separados para siempre de sus seres queridos», insistió el presidente.

Las medidas que firmó ayer en el Despacho Oval frente a las cámaras, para mayor impacto televisivo, tenían como fin «hacer cumplir la ley y restaurar los valores de la ciudadanía estadounidense», dijo con seriedad Spicer. Algo para lo que el presidente dijo no necesitar «nuevas leyes», sino que «trabajaremos dentro del marco legal existente», aseguró. «Desde hoy Estados Unidos retoma el control de sus fronteras».

Este día de mano dura contra la inmigración llegó a la vez que la delegación liderada por el ministro de Asuntos Exteriores mexicano Luis Videgaray, cuyo equipo venía para preparar el encuentro del martes con el presidente Enrique Peña Nieto. Trump insistió en que hará pagar a México por el muro «de una manera o de otra», a lo que el Gobierno de Peña Nieto se opone tajantemente y advierte de que sería el final de cualquier negociación.

Revisión de visados

El plan de Trump para asegurar las fronteras incluye un embate contra los refugiados y visitantes de países musulmanes, para los que ha pedido una revisión de la emisión de visados. Eso supone de facto ralentizar o incluso congelar la emisión de permisos y la aceptación de refugiados, que el Gobierno de Obama había fijado para este año fiscal en 110.000 (solo han llegado 25.000). Podría afectar también a los países europeos que reciben un visado de turista automático para 90 días, a los que se requeriría de una entrevista previa.

Se espera que ordene también la revisión de las técnicas de interrogatorios de la CIA que se calificaban de tortura, además de las detenciones en cárceles secretas que Obama vetó. «La tortura funciona», aseguró en la entrevista con la cadena de televisión ABC que iba a ser emitida anoche. «Cuando ISIS hace cosas que nadie ha visto desde tiempos medievales, ¿me preocupa a mí el waterboarding? En lo que a mí respecta hay que combatir fuego con fuego», dijo.

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