Vocento 15 años 24 de Octubre, 13:24 pm

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Opinión

Rafael RubioTwiter

Sobran instituciones, si sólo actuamos al borde del abismo

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La crisis del banco Popular ha puesto en evidencia que estamos todavía muy lejos de controlar los riesgos de las entidades financieras y, en la misma medida, de evitar que sus accionistas pierdan todo el patrimonio colocado en ellas. Fue hace cinco años cuando la auditora Oliver Wyman, por encargo del Banco de España, llevó a cabo un detallado estudio sobre la situación de los bancos españoles y advirtió que el Popular se encontraba en una situación arriesgada. Un nuevo test, realizado dos años después, confirmó aquellas dificultades, pese a lo cual se permitió que el banco actuara hasta esta última semana como si se tratara de la entidad más solvente, captando ahorro de los inversores para hacer ampliaciones de capital, retribuyendo e indemnizando a sus máximos responsables con cantidades multimillonarias.... Y eso que desde el 4 de noviembre de 2014 estaba en funcionamiento el Mecanismo Único de Supervisión para el sector financiero europeo. 

Sin embargo, sólo hace una semana (exactamente el 2 de junio) el Banco Central Europeo, a través de la Junta Única de Resolución, decidió encargar un estrecho seguimiento de la liquidez y viabilidad del Popular. ¿Para qué sirvieron tantos test de estrés? ¿Para qué el Mecanismo Único de Supervisión? A uno sólo se le ocurre una respuesta: para dar apariencia de normalidad y tranquilizar a los incautos ahorradores e inversores que en algún momento pensaron comprar acciones o suscribir bonos del Popular. Un banco no quiebra de la noche a la mañana.

Rafael Rubio

Presidente del Consejo Editorial de Inversión y Finanzas.com

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