Vocento 15 años 19 de Noviembre, 22:39 pm

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Opinión

Las pensiones precisan de dos cosas: de una seria reforma y de una reforma seria

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  • "La Seguridad Social paga 1,2 millones de pensiones más con un millón de cotizantes menos. El gasto en pensiones alcanzó en agosto la cifra récord de 8.791 millones"

Malas noticias para nuestros mayores: hemos conocido que la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) ha sentenciado que las pensiones subirán solo un 0,25 por ciento anual hasta 2022. Avisa la AIReF en su 'Documento de opinión' sobre la determinación del Índice de Revalorización de las Pensiones (IRP) que con la nueva fórmula que nace de la reforma hecha por los populares en 2013 se condena a que no existan subidas de pensiones al menos hasta el 2022, proyectándose un déficit cada año que alcanzará los 16.144 millones de euros al cierre del 2022.

Por si fuera poco, la AIReF ha publicado un simulador para calcular el IRP en una nueva sección de su página web llamada 'Simuladores', en aras de dar publicidad y trasparencia a sus cálculos, lo que nos permite colegir que también mucho más allá del 2022 el índice seguirá siendo del 0,25 por ciento. Una condena a cadena perpetua; si no, tiempo al tiempo.

Ese nuevo IRP, que se recoge en la Ley 23/2013 y que sustituye al IPC, se fundamenta en una fórmula que ajusta la subida en función del equilibrio entre ingresos y gastos del sistema. Si los gastos son mayores que los ingresos, es decir, si hay déficit, entonces la subida será del 0,25 por ciento, independientemente de la inflación. En román paladino, esto significa que los pensionistas tendrán una pérdida significativa de poder adquisitivo, que en 4 años superará el 10 por ciento.

Y esto, si atendemos solo a los efectos que tendrá sobre ellos el IPC General, porque si tomamos en consideración el IPC Senior -indicador estadístico que permite conocer la subida o bajada real de los precios que soportan los mayores de 65 años- los efectos de la ley mencionada pueden ser todavía mucho mayores, lo que nos permite afirmar que esta medida carga las tintas sobre una parte de la población que se encuentra con las manos atadas y sin capacidad de maniobra. Los actuales jubilados, que ya tomaron sus decisiones de ahorro y de trabajo durante su vida activa, ven modificadas unilateralmente las reglas del juego con un perjuicio manifiesto para su poder adquisitivo y no hay nada que puedan hacer para evitarlo.

Un sistema adecuado no solo revertiría la actualización de las pensiones de jubilación al IPC general, sino que tendría en cuenta otra serie de factores. La evolución de los precios no afecta por igual a todos los colectivos, pues los hábitos de compra y consumo varían, por ejemplo, según la edad. Y así, según la consultora 'Innovación y Desarrollo Asistencial' -empresa que elabora todos los meses lo que denomina el IPC Senior-, alimentos, vivienda, vestido y calzado, medicinas y menaje tienen un mayor peso en la cesta de la compra de los hogares de más de 65 años que en la del resto de familias. Por esta razón, para garantizar el poder adquisitivo de una parte vital de la población española, una propuesta podría ser la siguiente: los primeros 600 euros de la pensión de jubilación deberían indexarse a la evolución del IPC Senior; los 600 euros siguientes deberían tener en consideración el IPC de la Comunidad Autónoma en la que se resida, dada la gran diferencia entre el poder adquisitivo de una misma renta en una región u otra de España; y de los 1.200 euros en adelante, habría de tenerse en cuenta el IPC General.

Los jubilados ya han generado derechos y estos no pueden estar al albur de la coyuntura económica o política del momento. Un sistema serio tendría esto en cuenta y, en lugar de poner parches a los agujeros del déficit, buscaría la forma de otorgar una mayor seguridad económica a la vejez. Y las hay.

La cosa no queda ahí. El refranero lo deja claro: cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar. También los jóvenes deben estar ojo avizor. La Seguridad Social paga 1,2 millones de pensiones más con un millón de cotizantes menos, habiendo alcanzado el gasto en pensiones la cifra récord de 8.791 millones de euros en agosto, según el último informe de pensiones publicado por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social. Un problema estructural -el envejecimiento poblacional- necesita una solución estructural. La incertidumbre continúa: el sistema de pensiones precisa de una seria reforma y de una reforma seria. Requiere las dos cosas.

Luis María Sáez de Jáuregui

Director de distribución de AXA

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