"No hay tributo más suculento para el Estado que el IRPF, es decir, el que pagan los trabajadores"
El "recargo temporal de solidaridad" del IRPF comienza a dar sus frutos en los Presupuestos Generales del Estado, aunque sea a base de cercenar las nóminas de los trabajadores.El Gobierno ha conseguido que los ingresos por IRPF hayan aumentado en el primer semestre del año, a pesar de todos los factores que tenía en contra: aumento del desempleo, del cierre de empresas, de Expedientes de Regulación de Empleo o de jornadas temporales frente a las completas.
Los datos de recaudación publicados por la Agencia Tributaria muestran una radiografía de lo que se ha conseguido, y de cómo estarían las cosas si no se hubiesen aplicado determinadas medidas tributarias. Lo más llamativo es que el IRPF es la "joya de la Corona" para el Ministerio de Hacienda. No hay un impuesto por el que se consiga recaudar más dinero y de forma tan rápida. Entre enero y junio, llegaron por este gravamen al fisco 32.912 millones de euros, esto es, casi un 2% más que en el mismo periodo de 2011, a pesar del contexto laboral tan negativo. ¿La fórmula mágica? El incremento de las retenciones del trabajo que todos los empleados soportan en sus nóminas desde el mes de febrero. Porque, tal y como admite la Agencia Tributaria, si no se hubiera aplicado esta medida la recaudación, las retenciones "habría caído un 3,3%", en sintonía "con la caída registrada por la masa de salarios".
Ocurre prácticamente lo mismo con las retenciones de capital: su recaudación ha aumentado más de un 16%, en un entorno de intereses bancarios cada vez más bajos y de minusvalías en gran parte de los productos de inversión, por no hablar de los cada vez más escasos dividendos. Sin el aumento de los tipos (entre el 21% y el 27% desde el 1 de enero), la recaudación por este concepto habría sido cuatro veces menor, según los cálculos de Hacienda.
De hecho, de los 73.603 millones de euros que llegaron a Hacienda a través de impuestos hasta junio, un 44% corresponden al IRPF ¡Casi la mitad! Hace un año, este porcentaje era del 42%. Ante esta tentación, ¿podrá el Gobierno eliminar los actuales tipos del IRPF, en teoría vigentes hasta el 31 de diciembre de 2013? ¿O pedirá un esfuerzo aún mayor a los trabajadores con nómina, vista la efectividad que conllevan las retenciones para las arcas públicas?
No hay un tributo más efectivo y cuyos efectos en los cambios normativos sean más rápidos que los del IRPF, es decir, el que pagan los trabajadores. Precisamente por ello, en el último decreto de medidas urgentes del 12 de julio se aprobó un incremento de los tipos (desde el 15% hasta el 21%) para determinados grupos de profesionales (conferencias, cursos, colaboraciones, etc.). Posiblemente, a partir del 1 de septiembre la Agencia Tributaria obtenga más dinero por esta vía, aunque haya sido a costa de mermar el ahorro y las expectativas de gasto de millones de ciudadanos cuyas retenciones son cada vez más elevadas y de las que nadie puede escapar.
José Mª Camarero Redactor de Inversión
