"El fraude es ya tan elevado, que por mucho que suba el IVA no puede resultar mucho mayor"
Por duro que resulte afirmar que el incremento de los tipos del Impuesto del Valor Añadido (IVA) surtirá efectos, lo más probable es que Hacienda consiga recaudar prácticamente lo previsto para todo el año a través de este tributo de carácter indirecto. Además del propio incremento de los tipos, el comportamiento moderado de la recaudación se debe a otra serie de factores, sobre todo sociales y empresariales, que explican por qué la subida del IVA es correcta, a pesar de la destrucción de puestos de trabajo, ralentización económica y pérdida de poder adquisitivo que tendrán que soportar los españoles.
El Gobierno se había propuesto recaudar unos 47.691 millones de euros en concepto de IVA para este ejercicio. Hasta el pasado mes de mayo, Hacienda había conseguido recaudar 22.782 millones, esto es, un 10% que en el mismo periodo de 2011, cuando el consumo aún no se encontraba tan ralentizado como este año. Es decir, en siete meses (junio a diciembre), la recaudación debe alcanzar, en principio, los 24.909 millones de euros.
Pero tras el aumento de tipos del IVA, podemos asegurar que, si las cosas no se tuercen demasiado y, sobre todo, si atendemos a la experiencia de la última subida del IVA aprobada por el Gobierno de Zapatero hace ahora dos años, se pueden acumular otros 1.000 millones de euros por cada punto que se incremente este gravamen. Es decir, 3.000 millones por los tres nuevos puntos del tipo general (del 18% al 21%) y otros 1.000 ó 2.000 millones por el incremento del tipo reducido (del 8% al 10%). Ya tendría acumulado el fisco casi 28.000 millones. Hasta los 47.691 previstos, quedarían por recaudar unos 19.000 millones de euros (2.800 millones al mes) hasta el 31 de diciembre, por la propia inercia de nuestra economía, que es muy limitada. ¿Se conseguirá? Posiblemente sí, y aquí hay que atender más a causas sociológicas que las estrictamente economicistas.
-En primer lugar, porque, por mucho que caiga el consumo a partir de ahora, llega un momento en el que se encuentra en unos niveles tan bajos, que ya no debería descender más. El ejemplo de 2010 podemos comprobar que sí, el consumo doméstico se contrajo, pero se compensó con el aumento de los tipos.
-Además, existe otra tendencia a la que cada vez se apuntan más empresas: el hecho de no repercutir la subida del IVA en los precios de sus productos y servicios, conscientes de que un alza exagerada en los precios minimizaría las exiguas ventas que ya registran.
-Por último, hay que analizar el fenómeno del fraude, que tantos quebraderos de cabeza causa al fisco. En el caso del IVA, los inspectores de Hacienda explican que el fraude es ya tan elevado en este gravamen, que no podría resultar mucho mayor, a pesar de que, sí o sí, va a aumentar.
Entre junio y diciembre de 2011, Hacienda recaudó casi 24.000 millones de euros. En este ejercicio, si todo marcha como prevé el Gobierno, deberán recaudarse no más de 19.000 millones, lo que supone un ejercicio no tan complicado como se preveía cuando no se contaba con el aumento del IVA. Otro aspecto -no menos baladí- son las consecuencias sociales, empresariales y económicas que se ciernen sobre el país.
José Mª Camarero Redactor de Inversión
