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Opinión

Enrique MarazuelaTwiter

Crecimiento sostenible

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  • "Los 140 puntos básicos de prima de riesgo reflejan el optimismo de los inversores internacionales respecto a España"

El cambio de modelo productivo de la economía española es un tema bastante común en las discusiones. Nuestra tesis es que este modelo ha cambiado sustancialmente desde la crisis iniciada en 2007. Este cambio se ha operado sobre todo gracias a las reformas estructurales, que todavía tienen amplio margen de mejora. 

 Todos estos logros no deben llevarnos a la complacencia porque las vulnerabilidades son todavía muchas. España ha solucionado muchos desequilibrios en los flujos (crecimiento del PIB, creación de empleo, superávit por cuenta corriente, etc.), pero persisten vulnerabilidades en los saldos: deuda pública (cercana al 100 por cien del PIB), deuda exterior neta medida en términos de posición de inversión internacional neta PIIN (pese a las impurezas que contiene, -ligeramente por debajo del 90 por ciento del PIB, muy lejos del 35 por ciento fijado por la Unión Europea y, desde luego, de la posición acreedora normal en un país desarrollado) y la tasa de desempleo (18,6 por ciento, que contrasta mucho con lo que ocurre en países desarrollados donde rara vez pasa del 10 poor ciento, incluso en periodos muy adversos) Y sabemos que los mercados financieros, tarde o temprano, terminan penalizando la existencia de esas vulnerabilidades.

La prima de riesgo española, medida por medio del diferencial de la rentabilidad de la deuda pública de nuestro país con vencimiento a 10 años frente a la análoga alemana, se sitúa alrededor de los 140 puntos básicos. Es cierto que este diferencial está algo por encima de los mínimos recientes (en el entorno de los 100 puntos básicos), aunque se trata de un efecto colateral de los riesgos políticos en Europa, con la profusión de citas electorales, que promueve un cierto 'flighttoquality', un vuelo a la calidad, que implica la venta de las inversiones más arriesgadas buscando otras más seguras.

Creemos que estos 140 puntos básicos de prima de riesgo reflejan el optimismo de los inversores internacionales con respecto a la realidad económica española. No se fijan tanto en los elevados saldos que hemos apuntado más arriba de algunos indicadores económicos, sino en los flujos, que muestran una tendencia gradual, aunque persistente y sostenida, que anticipa la corrección de los mismos. 

 Debemos felicitarnos del hecho de que el crecimiento económico se haya materializado en una reducción del paro nada desdeñable (la tasa de desempleo ha pasado de un máximo del 26,9 por ciento hasta el 18,6 por ciento actual) y que haya sido compatible con un superávit de la balanza por cuenta corriente, registrado por quinto año consecutivo y que ha alcanzado el 2 por ciento del PIB en 2016. Pensemos que el hecho de que la creación de empleo se compatibilice con superávit por cuenta corriente es el mejor indicador de la viabilidad y la sostenibilidad del empleo y con el propio crecimiento. Pensemos en que pese a todas las protecciones jurídicas que tenía el empleo en 2007, el paro pasó desde el 7,9 por ciento en el segundo trimestre de aquel año al máximo antes citado. La única protección efectiva del empleo es su viabilidad económica, más que  la legislación laboral.

 Para mantenernos en este 'sweet spot' actual o situación óptima, no solo debe continuar esta favorable evolución de las variables económicas, sino que es imprescindible también un cambio de tendencia de otros elementos que tienen el riesgo de desviarse de  una senda virtuosa (por ejemplo, el déficit público), así como volver a acometer nuevas reformas estructurales que alimenten mejoras futuras, particularmente en términos de estabilidad, calidad y productividad del empleo, la mejor herramienta para reducir la desigualdad.

Cualquier involución de las reformas que nos han permitido compatibilizar la creación de empleo con superávit exterior o cualquier agravamiento del déficit público tendrán consecuencias drásticas sobre la prima de riesgo, como ya lo hemos evidenciado en el caso de otros países europeos, con los nocivos efectos sobre el bienestar que ello conlleva.

Enrique Marazuela

CFA. Director de Inversiones BBVA Banca Privada. Presidente de CFA Society Spain. Miembro del Consejo Editorial de Inversión

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