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Opinión

Cristina VallejoTwiter

Dermoestética, Metrovacesa, Banesto... operaciones cuestionables

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Si tienen un hueco estas fiestas o, simplemente, quieren desintoxicarse de tanto espíritu navideño, no dejen de ver "El Capital", de Costa-Gavras. Luchas de poder, bonus, ERE's, también operaciones corporativas sustanciosas para los de arriba y ruinosas para los pequeños accionistas, con mucha, mucha, información privilegiada. El tejemaneje financiero que propone "El Capital" es escandaloso. Quizás, imposible fuera de la ficción por lo llamativo y exagerado. O, seamos prudentes. Digamos que es bastante poco probable. Por eso, si algún lector ha visto la película y conoce algún movimiento parecido que se haya dado en la realidad, le agradeceríamos que nos lo contara. No vamos a dar más detalles de la película. Simplemente la traemos a colación porque en los últimos tiempos hemos asistido al anuncio de varias operaciones que nos la han vuelto a traer a la cabeza.

Dermoestética: vender caro para comprar barato

Dermoestética salió a cotizar a 9,10 euros por acción a mediados de julio de 2005. La compañía colocó un 43,28% de su capital a través de una oferta pública de venta (OPV). Sus títulos marcaron máximos cerca de los 12 euros por acción el 17 de mayo de 2007. Pero, desde entonces, el valor de las acciones sólo ha caído. Hace unos días, la compañía planteó una oferta pública de adquisición, es decir, una recompra. El lunes, 24 de diciembre, cerró la sesión cotizando a 0,32 euros. Y eso que el viernes anterior había registrado una revalorización superior al 16% después de que se anunciara la operación. Porque Dermoestética promete prima: ofrece 0,33 euros por acción. Vendió a 9,10 hace siete años, compra a 0,33 ahora: una operación redonda que lleva hasta las últimas consecuencias la máxima capitalista del vender caro para comprar barato. El accionista de Dermoestética que lleve desde su primer día y que se acoja a la oferta habrá perdido un 96%. 

Al final, la salida a Bolsa de esta compañía no ha resultado ser indignante sólo por la imagen que se nos quedó en la retina de ese día (recuerden esas cincuenta modelos disfrazadas de enfermeras...). Su presidente y fundador, José María Suescun, seguía siendo su accionista mayoritario después de una operación cuyo objetivo era captar fondos para financiar la expansión internacional de la compañía, pero también diversificar su propio patrimonio.

La banca y Metrovacesa

Con Metrovacesa, los bancos han ideado una operación parecida. Las entidades tuvieron que quedarse con un porcentaje mayoritario de la inmobiliaria (más de un 90%) porque ésta no tenía dinero para devolver sus créditos. Ahora, con la opa por el porcentaje de la compañía que aún cotiza, el objetivo de la banca es no correr el riesgo de tener que contabilizar su participación en la inmobiliaria a precios de mercado, por si acaso las autoridades comienzan a obligarla a ello.

Metrovacesa llegó a cotizar cerca de los 130 euros por acción antes de su split. Marcaba máximos a principios de 2007, pero, desde entonces, el precio de sus títulos no ha dejado de caer. El 18 de diciembre, sesión previa a la de la presentación de la oferta, sus acciones se cambiaban por 0,72 euros. El día que se dio a conocer, pero antes de que se publicara el hecho relevante en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), subió más de un 15%, hasta los 0,83 euros. Esa fuerte subida fue la que provocó que el regulador la suspendiera de cotización, pero sólo en el último tramo de la jornada, y la que sugiere la existencia de información privilegiada, aunque no hay nada más difícil que demostrar si existió.

En la comunicación a la CNMV del día 19 de diciembre, la banca informaba de que pagaría 2,28 euros por acción para sacar de Bolsa a su participada, un precio que supone una prima del 174%. Al día siguiente, sus títulos se dispararon un 166%, hasta casi igualar el precio de la oferta. Seguramente hay muy pocos accionistas de la época del "boom" inmobiliario "pillados" en Metrovacesa, dado que su "free float" (porcentaje del capital que cotiza libremente en Bolsa) es de menos de un 5%. Aunque por el camino, eso seguro, se han quedado muchos con fuertes minusvalías. Ahora, en dos días, hay quien se lleva casi un 200% de rentabilidad. Los ganadores, sobre todo esos pocos que entraron el día en que saltaron los rumores de que algo se cocía en Metrovacesa: los beneficiarios de esa presunta información privilegiada.

Santander absorbe Banesto

Santander decidió absorber y, por tanto, excluir de Bolsa a Banesto. En las dos sesiones previas al anuncio de la operación, que se produjo el día 17 de diciembre, se produjo un fuerte aumento de su volumen negociado. Un síntoma que hace interpretar que, posiblemente, hubiera información asimétrica en el mercado: que unos supieran, y otros, no, de las intenciones de Emilio Botín.

Un poco de historia: las acciones de Banesto llegaron a cotizar a cerca de 20 euros por acción en el año 2007. Llegaron a caer hasta los 2 euros por acción en los peores momentos del ejercicio 2012. Y el viernes previo a la presentación de la oferta por parte del Santander cotizaba a 3 euros. De acuerdo con la oferta del banco presidido por Botín, los accionistas minoritarios de Banesto, que tienen en la actualidad un 10,26% de su capital, recibirán acciones en circulación del Santander con una prima del 24,9% sobre la cotización del viernes, 14 de diciembre.

Santander podría haber realizado esta operación hace muchos años. No lo decimos por decir: al menos desde el año 2001 se especulaba con esa posibilidad. Pero lo hace ahora. Las acciones de Banesto difícilmente podrán estar más baratas que en este momento, lo que significa que el Santander difícilmente podría comprarlo más barato. Y, además, tiene coartada: contribuye a la reestructuración del sector financiero y a la reducción de su estructura en España.

Sin duda, esta última es la operación menos dañina para el accionista de las que hemos planteado. Aunque los antiguos accionistas de Banesto hayan perdido mucho, ahora se convertirán en accionistas del Santander, una entidad mucho más líquida y mucho más sólida: no hay duda de que el banco presidido por Emilio Botín será uno de los ganadores una vez que la crisis se termine. Porque los accionistas de Banesto no recibirán dinero por su participación: recibirán papelitos, acciones.

Cristina Vallejo Redactora de Inversión

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