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Opinión

Antonio de MiguelTwiter
Antonio de Miguel

No habrá paz para los bancos

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  • ¿Qué pasa con los otros 60.000 millones de "por si acaso"? Es posible que el FROB no los necesite, pero de entrada arrojan una oscura sombra de sospecha sobre el resto de la banca española, particularmente la mediana

Rajoy ha conseguido enfocar la atención internacional sobre la banca española y distraer los resquemores sobre la solvencia del Estado. A la espera de los profundos descensos que experimentará los valores bancarios el lunes cuando abran los mercados, cabe puntualizar algunas precisiones sobre las razones que impulsarán a los inversores a vender los títulos bancarios.

La cantidad aprobada por el Eurogrupo, 100.000 millones de euros, es muy superior a lo que los responsables económicos, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el propio Botín habían estimado hasta ahora: 40.000 millones. Esto, a juicio del ministro De Guindos traerá tranquilidad y no dejará lugar a dudas de la garantía de éxito que tendrá el rescate ("apoyo financiero") que el Gobierno español acaba de solicitar a sus socios.

Sin duda, las entidades que ya están en el punto de mira, principalmente las cajas bancarizadas, tienen ya su balón de oxígeno. Pero éste balón abarca unos 40.000 millones. ¿Qué pasa con los otros 60.000 millones de "por si acaso"? Es posible que el FROB no los necesite, pero de entrada arrojan una oscura sombra de sospecha sobre el resto de la banca española, particularmente la mediana.

Las cotizaciones de los bancos hasta ahora "supuestamente sanos" van a sufrir un calvario en bolsa porque se van a convertir en los siguientes candidatos al rescate en todas las quinielas de los analistas. Si tenemos en cuenta que, con las cifras manejadas hasta el momento, van tener muy difícil encontrar en el mercado privado los recursos necesarios para recapitalizarse de acuerdo con las nuevas exigencias de las reformas financieras (II y III), los "cortos" van a tener el camino abierto.

Y el miedo de los inversores se va sustentar durante los próximos 50 días, hasta que a finales de julio se conozcan las exigencias que establecen los auditores independientes. Mientras, los analistas e inversores son conscientes de que la intervención a la que serán sometidas las entidades rescatadas van a suponer ampliaciones de capital que diluirán el valor de las acciones o, en el menos malo de los supuestos, supresión de los dividendos. Además, la vía de las fusiones como medio para cumplir las nuevas exigencias de solvencia se evidencia completamente muerta. Será difícil convencer a Santander o BBVA que pujen por alguna entidad con problemas.

Por último, a nadie se le escapa, que la ayuda a los bancos, que empezará a perfilarse a finales de junio (con el informe pormenorizado por entidades de los tres auditores independientes) será tutelada por los organismos europeos (Comisión, BCE y EBA) y el FMI. Es decir, los créditos que tome el FROB del plan financiero estarán sujetos a su "visto bueno". Y, esto puede implicar desinversiones salvajes en las carteras inmobiliarias y en las importantes participaciones en empresas cotizadas si los técnicos de la nueva "Troika bancaria" así lo consideran.

El anuncio de hoy, más que seguridad, introduce más incertidumbre sobre los valores bancarios, por lo menos hasta después del verano. Además, no despeja los temores de que tras esta decisión no será necesario arbitrar un sistema de rescate del propio Reino de España.

Antonio de Miguel Jefe de Edición de la Revista Inversión

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