12 de Noviembre, 23:36 pm
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Opinión

Economía pierde fuelle desde la marcha de Luis de Guindos al BCE

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  • "Nadia Calviño llegó desde bruselas como ministra estrella, pero puede acabar estrellándose si mantiene esta preocupante pasividad"

No ha sido un verano fácil. La crisis turca ha disparado todas las alarmas en los mercados, que ven con preocupación cómo otros países emergentes pueden agravar la situación. Y en la recámara hay más incertidumbres, como  la guerra comercial, el 'Brexit' o la ralentización económica.Y en este escenario económico tan complejo, el ministerio de Economía que dirige Nadia Calviño ha actuado como si no pasara nada, como si España y un buen número de sus empresas no tuvieran ninguna exposición a lo que está sucediendo en los mercados emergentes. Ninguna explicación, ninguna acción de Gobierno, ningún intento de calmar a los mercados y a los inversores durante el mes de agosto. Únicamente, el pasado martes 4 de septiembre y con motivo de una reunión con el ministro de Economía francés, Nadia Calviño no tuvo más remedio que comparecer ante los periodistas para valorar los pésimos datos de paro y turismo conocidos en España. En la línea de Pedro Solbes, cuando era ministro de Economía con Rodríguez Zapatero y en 2008 afirmaba que hablar de crisis «resulta molesto y no se ajusta a la realidad», Calviño dijo que «no hay que sacar conclusiones apresuradas» con esos datos tan negativos que han hecho saltar las alarmas en la economía española. Comentarios irrelevantes y que han ocupado un mínimo espacio en los medios de comunicación.

Y es que desde que Luis de Guindos dejó el cargo para convertirse en vicepresidente del BCE, el Ministerio de Economía ha ido perdiendo fuelle. Primero fue Román Escolano, su sucesor, el que pasó con más pena que gloria en los apenas tres meses que estuvo al frente. De él, en el Partido Popular decían que estaba en el puesto únicamente para defender en Bruselas las medidas que tomaba Cristóbal Montoro en España.

 Y ahora es Nadia Calviño la que con su táctica de pasar desapercibida sigue restando peso al ministerio. Algo que no encaja con la estrategia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la que el marketing manda por encima de todas las cosas. Llegó como ministra estrella desde Bruselas, donde ha desarrollado una brillante carrera en la Comisión Europea, pero puede acabar estrellándose si mantiene esta pasividad ante unos acontecimientos que amenazan con superarle.

Lo que evidencian los casos de Román Escolano y de Nadia Calviño es que ser un técnico brillante no es garantía para ser un buen ministro. Para serlo hay que contar con otras cualidades. Confiemos en que la actual ministra de Economía, si decide salir más a menudo de su escondite, demuestre que las tiene. Sería una buena noticia.

Alejandro Ramírez

Director de Inversión y Finanzas.com

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