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Opinión

"El dinero sin fin constituye el nervio de la guerra".

Cicerón, en su obra Filípica.

El miércoles pasado hubo un pequeño temblor que sacudió Wall Street, ya que el acta de la reunión de la Reserva Federal reveló que varios miembros de la FED están preocupados por los costes y riesgos que surgen del programa de compra de 85.000 millones de dólares mensuales y todos parecen tener sus propias ideas sobre la forma de proceder. Varios funcionarios de la FED dijeron que se debería estar preparado para variar el ritmo de compra de activos en función de las perspectivas o de cómo está funcionando. Hay otra línea de pensamiento seguida por otros miembros que pasa porque el Banco Central se tome su tiempo continuando con la compra de forma masiva bonos del Tesoro y títulos respaldados por hipotecas.

Esto abre un nuevo escenario puesto que las actas han demostrado un comité más dividido que en cualquier otro momento en los últimos años. La FED dijo que la revisión del programa de recompra se ha fijado para el mes de marzo. Según un estudio publicado por Goldman Sachs, sin el programa de recompra por parte de la FED, los bonos del Tesoro a 10 años tendrían una rentabilidad del 3% o más.

Uno de los miembros de la FED incluso planteó que el Banco Central debería ajustar el tamaño del programa de compra en cada reunión. Otros mostraron su preocupación por los efectos que estaban generando sobre los bonos, el dólar y el mercado de valores y puesto que las acciones se encuentran muy cerca de los máximos históricos, éste sería un buen momento para empezar a frenar un poco el ritmo.

La pregunta del millón de dólares es saber quién va a comprar los billones de dólares de deuda nueva emitida por un Gobierno fiscalmente irresponsable cuando la FED deje de hacerlo. ¿Quién va a pagar a los tenedores de bonos cuando venza la deuda antigua? Nadie va a estar esperando a encontrar una respuesta cuando la FED deje de comprar todos los bonos por lo que el Gobierno tendría que empezar a ser fiscalmente responsable de la noche a la mañana si quiere evitar problemas graves. Sin embargo, si prestamos atención a lo que ocurre en Washington, verá que casi nadie está dispuesto a sentarse y mantener una discusión seria e inteligente sobre la deuda ni hay ninguna voluntad política por resolver el problema. Así que cualquiera puede llegar a la conclusión de que continuaran haciendo lo mismo que están haciendo ahora y que es la actividad realmente de siempre.

También han hecho un esfuerzo tremendo para asegurar que los bancos sigan siendo solventes y que el mercado de valores continúe subiendo. El final del QE3 podría terminar con todo esto y en las dos últimas sesiones tenemos la prueba de ello:

El martes el Dow cerraba en los 14.035 puntos, a tan sólo 129 del máximo histórico por cierres. Desde hace varias semanas el Dow lleva moviéndose en lateral entre los 13.850 y los 14.025 puntos, por lo que espero que acabe rompiendo por un lado u otro antes de poder sacar conclusiones. 

EL CONFIDENTE DE WALL STREET - Eduardo Bolinches El director de bolsacash.com analiza la actualidad de los mercados con especial atención a su gran pasión: Wall Street

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