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Opinión

A la espera hoy de la publicación de las Actas del último FOMC... ¿Y si las medidas de política monetaria expansiva no son suficientes? Seguro que responderán que, realmente, esta pregunta sobra. Con mercados al alza y expectativas de recuperación económica, no cabe considerar que haga falta más medidas de política monetaria expansiva. No al menos a nivel general, aunque algunos países (Japón) ya hayan sido explícitos en que seguirá siendo la protagonista de la política económica en el futuro. Pero, en el resto, el debate se centra en el cómo y en cuándo de comenzar a retirar las medidas. No teman: es un debate que promete ser largo y complejo.

Y es que, ¿cómo plantearse retirar las medidas expansivas cuando aún no tenemos nada claro el escenario futuro? Esto no lo digo yo, lo dejo entrever hace unos días la Segunda de la Fed. En definitiva, desempleo y expectativas de inflación no ayudan a comenzar la retirada de las medidas de liquidez. Esto es importante tenerlo claro: no se trata de retirarlas en Estados Unidos, mejor parar en la compra actual de deuda/MBS por un importe mensual de 85 bn. dólares.

Hagamos un poco de memoria: 1. Recorte de tipos y facilidades de crédito al Sistema Financiero. 2. Comienza la compra de activos, titulizaciones y deuda pública. 3. Aplanamiento de la curva de tipos, aumentando la duración de la cartera de deuda pública. 4. Política verbal, tratando de influir en las expectativas de tipos a través de "prometer" tipos de interés bajos hasta bien entrad 2014 y luego 2015. 5. Más compra de papel, pero en este caso ya relacionándola con objetivos concretos de paro e inflación. ¿Qué más puede hacer la Fed si fuera necesario? Ampliar la compra de deuda es una opción; regalar el dinero, pagar por tenerlo, es un interesante tema de debate intelectual con un café delante.

No hará falta. Pero, ¿y si realmente hiciera falta?. Siguiendo con el tema anterior, el objetivo teórico (desde una perspectiva práctica es más amplio) de la ampliación de liquidez era bajar los tipos de interés de la deuda a largo plazo hasta situar los tipos de interés reales en negativo. Facilitar las expectativas de gasto e inversión, luchar contra la desinflación. Recomponer el canal de transmisión de la política monetaria, ahora afectado por la restricción de crédito y crisis financiera. Loable. Temas como la represión financiera para facilitar la financiación del sector público o directamente la monetización de la deuda son oficialmente daños colaterales ante el principal objetivo que es luchar contra la crisis de confianza y financiera. Los mercados no funcionan y deben ser intervenidos no sólo para propiciar la financiación de la economía, como también para establecer un precio 'adecuado' a los activos.

¿Y por qué sabemos que es adecuado? Cuanto mayor mejor, reflejando tanto la mejora de las expectativas de los agentes como también favoreciendo su gasto a través del efecto riqueza de su balance. Tan sencillo o tan sumamente arriesgado, pero, ¿qué no lo es en esta situación? Luego tenemos a los economistas y analistas que confirmamos la mayor confianza, menor aversión al riesgo y baja volatilidad, convirtiéndose, de hecho, en una invitación para comprar riesgo para la cartera. Y el proceso (el contagio positivo) se retroalimenta favorecido por la ambición de los inversores. ¿Cuándo se convierte en avaricia y un mayor riesgo para la cartera? Esto está por verse, aunque siempre nos quedará la esperanza de que los bancos centrales tomarán nuevas medidas que limiten el daño.

Sólo una reflexión final para introducir una variable más como son los tipos de cambio. Como precio de una moneda frente a otra, mayor liquidez relativa en una de ellas facilita su depreciación. Esta depreciación no sólo mejora a corto plazo la competitividad del país, también es un instrumento eficaz para luchar contra la desinflación (o deflación). Pero, ¿no fija el mercado los tipos de cambio? ¿Pero de qué mercado hablamos?

José Luis Martínez (Citi) Estratega de Citi en España

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