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Opinión

Claves de la revolución de la economía americana

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En Estados Unidos, la recuperación del inmobiliario comienza a acelerarse. Después de haberse colapsado desde 2006 a 2008 y estancarse en 2009 y 2010, el sector de la construcción mostró señales de recuperación ya en 2011. Pero 2012 ha sido, sin lugar a dudas, el año en que se ha confirmado el retorno al crecimiento en este sector. La construcción de viviendas y las licencias de obra aumentaron un 24% y 28% respectivamente y el índice de actividad de los constructores de viviendas mejoró considerablemente, alcanzando su nivel más alto desde 2006.

Este avance ha sido posible gracias a una combinación de factores favorables: la existencia de una menor oferta de viviendas después de dos años de un estancamiento virtual de la actividad y la caída de la tasa de desempleo, la reducción de los tipos de interés de las hipotecas a un mínimo histórico (3,5% por un préstamo a 30 años), alimentada por la compra de activos respaldados por hipotecas (o MBS en sus siglas en inglés), por parte de la Fed. Por lo tanto, el sector de la construcción y, de manera más general todo el sector inmobiliario, (con la reanudación del incremento de precios), se ha convertido de nuevo en un motor de crecimiento al otro lado del atlántico durante 2012.

Por su parte, si nos fijamos en la divisa norteamericana, desde 2008 se ha situado en torno a su nivel más bajo, en línea con la aversión al riesgo de los inversores. A pesar de que ha seguido siendo la referencia como activo refugio en tiempos de máxima tensión (otoño 2008, primavera 2010, verano 2011), el dólar estadounidense ha sufrido por unas políticas presupuestarias y monetarias ultra-expansivas cuando los inversores empiezan a buscar otra vez el rendimiento. Sin embargo, la mejora gradual de la situación de la economía estadounidense y el incipiente reequilibrio de la política presupuestaria esperado en 2013, contrarresta la flexibilidad adicional de la política de la Fed y ha permitido al billete verde finalizar el año al mismo nivel que lo había empezado.

Y la otra clave de esta aceleración se sitúa justo debajo de la superficie de los buenos resultados de la economía norteamericana en 2012, y es la ya famosa revolución energética que se ha puesto en marcha en Estados Unidos. El desarrollo de la explotación del gas pizarra y el petróleo ha sido un factor principal en la dinámica del crecimiento estadounidense en 2012.

Las repercusiones directas e indirectas son de hecho numerosas: el diferencial de coste entre EEUU y Europa o Asia permite a las compañías norteamericanas una ventaja competitiva considerable y tiene un efecto en cadena en sus beneficios y en su posicionamiento internacional (este es uno de los factores clave en la tendencia hacia la reindustrialización de la economía estadounidense).

Pero las actividades exploratorias son también un factor sustancial que ha contribuido a la demanda doméstica, generando gastos de inversión, empleo, demanda inmobiliaria, consumo, ingresos tributarios... La revolución energética está contribuyendo sin duda a la recuperación de la economía del aún gigante estadounidense.

Yasmina Barin, Analista Financiera en Banque Syz

Banque Syz

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