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Opinión

Pensando en Europa

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"Hay razones para esperar que se haya superado lo peor, pero aún habrá que tomar nuevas medidas para luchar contra la Crisis de deuda"; Schauble. "La amenaza contra la vigencia del euro está superada"; Barroso. Son dos de las declaraciones efectuadas en los últimos días.

No entro a valorar tanto los rumores en la prensa alemana sobre menos colaterales de lo debido por parte del Banco Central de Francia hacia los bancos de su nacionalidad, la cuestión pendiente sobre la necesidad o no de nuevas medidas de ajuste fiscal en Francia, las elecciones en Italia y la austeridad fiscal y las acusaciones de ilegalidad desde la oposición portuguesa hacia algunas nuevas medidas aprobadas por el Gobierno. Por cierto, el FMI rechaza que Portugal deba reestructurar su deuda. Pero, ¿cómo lograr compaginar la continuidad del ajuste fiscal y de competitividad tras tres años de recesión?. No tengo respuestas... políticamente aceptables.

Quizás sea el mejor momento de recuperar la reflexión sobre la razón de los problemas que nos han acosado a los europeos en los últimos cinco años: diferenciar entre la crisis derivada del proceso incompleto que supone el Euro (nada que ver con un área monetaria óptima, desde la falta de integración económica y falta de integración financiera/fiscal) hasta la necesidad de combatir una deuda pública y privada en recesión y con unos mercados restringidos a la financiación. La crisis del Euro es todo, aunque en mi opinión deberíamos hablar de una crisis de deuda y de una crisis europea sin mezclarlas. Salvo, naturalmente, que la solución a la primera vaya más allá de la solidaridad hasta entrar en la mutualización, la responsabilidad solidaria y también la monetización de la deuda. "No mientras yo viva"; Merkel, dixit.

¿Qué resta? Avanzar poco a poco en la solución de ambas crisis, pero sin que converjan al final. Creo. La quiebra ordenada de los países del euro avanza, con un nuevo paso tomado ya a principios de este año con la incorporación de las cláusulas de acción colectiva incluida en la nueva deuda pública emitida a nivel europeo. Habrá un antes y un después, en caso de reestructuración ordenada de la deuda. Por otro lado, el control europeo y pérdida de soberanía avanza aunque de forma lenta: lo veremos a partir del primer trimestre con la concreción del Supervisor Bancario Unico por el Parlamento Europeo y su puesta en funcionamiento a través del ECB a finales del año. Espero. ¿Y la integración fiscal? Va mucho más lenta, quizás favorecida esta lentitud por el mayor protagonismo desde el ECB en la lucha de la Crisis del Euro. Me refiero e este caso a la desconfianza sobre la supervivencia de la Moneda Unica a través de cuestionarse la solvencia de países que se enfrentan a una fuerte austeridad fiscal en un escenario de recesión económica. El resto ya lo conocen.

En este impasse nos encontramos: sin solucionar ambas crisis, aunque sin restar importancia a las medidas aplicadas para reconducirlas, pero mucho más lentas de lo deseable, con el Banco Central Europeo cubriendo este gap de tiempo para que la situación no se escape de las manos. Al final, favoreciendo unas condiciones financieras mínimas pero lejos de ser óptimas e incluso aceptables. ¿El riesgo? Que esta decisión del Banco Central Europeo, obligada, prolongue la crisis al desaprovechar algunos gobiernos este tiempo muerto para tomar medidas más drásticas.

Soñando en una recuperación económica que facilite el trabajo, cuando aquí hablamos de reducir la deuda lo que amenaza la demanda. Es cierto que las medidas estructurales (flexibilidad) ayudan a generar las condiciones teóricas favorables para la recuperación, condición necesaria pero no suficiente. ¿Qué falta? Lo más fácil, más Europa...confianza en la integración; lo más complicado, una consolidación fiscal creíble a medio y largo plazo.
La crisis del Euro es un proceso lento y titubeante; la crisis de deuda es mucho más complicado de avanzar.

¿Comparación con Estados Unidos? ¿Por qué pese a todo somos más optimistas hacia la evolución económica norteamericana frente a la europea? Por tres razones:

1. El ajuste de precios de activos en la economía norteamericana está más avanzado

2. Tiene un crecimiento potencial mayor

3. Tiene un sector financiero más saneado.

Todo esto no significa que no tengamos también dudas sobre la sostenibilidad fiscal en Estados Unidos. Pero aquí hablamos en términos relativos.

José Luis Martínez (Citi) Estratega de Citi en España

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