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25 de Mayo, 00:16 am

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Opinión

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Empresas familiares: Una rentabilidad claramente superior

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Numerosos estudios académicos han analizado la rentabilidad de las empresas familiares. Incluso si se descartan las sociedades financieras, que raramente se encuentran en manos familiares y cuya rentabilidad ha sido inferior, el superávit de rentabilidad de las empresas familiares alcanza el 50% a 10 años.

En un mundo preocupado sobre todo por los resultados inmediatos, las empresas familiares tienen la ventaja de basar su acción en una visión a largo plazo. Por su propia naturaleza, las empresas familiares adoptan un verdadero enfoque patrimonial, que garantiza la alineación de los intereses de la empresa con los de sus accionistas. Esta concordancia permite plantearse inversiones a más largo plazo, aunque puedan tener un impacto negativo en la rentabilidad a corto plazo. Cabe citar el ejemplo del chocolatero Lindt, que ha querido diversificarse instalándose en Estados Unidos. Aunque la empresa ha perdido dinero durante 5 a 7 años con sus actividades americanas, la dirección ha mantenido el rumbo, y en la actualidad Lindt está ganando cuota de mercado y ha conseguido imponerse como actor importante en uno de los mayores mercados del mundo.

Desde luego, esta visión a largo plazo es posible gracias a la estabilidad del accionariado, pero también del equipo directivo: mientras que, en una empresa no familiar, un Consejero Delegado permanece en el cargo menos de 7 años en promedio, la duración pasa a 14 años en el caso de una empresa familiar, lo cual garantiza una mayor continuidad de la visión. Esta orientación a futuro también permite desarrollar verdaderamente una marca fuerte, que es la clave del éxito a largo plazo.

Asimismo, una de las características interesantes de las empresas familiares reside en la mayor solidez de su balance. La razón principal se debe a que el punto de vista de una familia es muy distinto del de un accionista externo. Este último pretende ante todo maximizar sus beneficios, aún a costa de hincharlos artificialmente para "gustar" al mercado y de ese modo hacer subir la cotización de la acción en bolsa. En cambio el objetivo los accionistas familiares consiste en minimizar los impuestos, lo cual les lleva a aplicar normas contables más conservadoras, con reservas importantes y políticas de amortización rápida. Esto desemboca naturalmente en balances más sólidos y en una mayor conversión de los flujos de tesorería. De hecho, una empresa familiar será menos dependiente de los movimientos de los mercados bursátiles, y podrá emprender gastos en infraestructuras y de investigación y desarrollo más importantes y anticíclicos.

Este conservadurismo resulta especialmente valioso en tiempos revueltos, no sólo debido a la solidez adicional que proporciona, sino también porque esas reservas pueden servir para financiar adquisiciones en momentos en que las condiciones de crédito son más restrictivas y resulta más difícil conseguir financiación. Gracias a su estructura de decisión más sencilla, las empresas familiares pueden reaccionar rápidamente y aprovechar las oportunidades de adquisición que se presentan.

De hecho, las más de las veces esas compras se inscriben en la estrategia a largo plazo. No se persiguen tanto las adquisiciones prestigiosas que halagan el amor propio de los dirigentes, como las operaciones que tienen verdadero sentido.

No obstante, estas ventajas relativas y una mayor rentabilidad bursátil no deben hacernos pensar que las empresas familiares están exentas de riesgos, en especial para los accionistas minoritarios externos.

Eric Bendahan, gestor del fondo Oyster European Opportunities

Oyster OYSTER es la familia de fondos de inversión del grupo SYZ and CO.

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