¿Y si Madrid se convierte en un nuevo centro financiero internacional?
llaveLa sucesión de acontecimientos que hemos vivido desde mediados de 2007 han llevado a una profunda remodelación del sector financiero, sobre todo en Europa y Estados Unidos. Primero, descubrimos que las grandes instituciones financieras podían quebrar como consecuencia del excesivo apalancamiento de su balance y de prácticas no excesivamente ortodoxas, y que su quiebra ponía en peligro el sistema financiero en su conjunto. Muchos llegaron a hablar del fin del capitalismo. Y sin que tuviéramos tiempo para encontrar las soluciones adecuadas a esta situación, nos dimos cuenta que parte de los activos que considerábamos sin riesgo, la deuda soberana de los países de la Zona Euro, en realidad sí tenían riesgo. Y en consecuencia las carteras de inversión "seguras" de instituciones y particulares pasaron a estar "en riesgo", y se empezó a poner en duda la supervivencia de la moneda única y de algunas instituciones. En ambos casos, las instituciones financieras se encuentran en el centro del huracán, actuando como correa de transmisión de las "crisis" que sucesivamente han ido apareciendo.
Ante estos hechos, gobiernos y reguladores han reaccionado imponiendo nuevas normas que en el futuro eviten que estas situaciones puedan poner en peligro a las instituciones financieras y al sistema financiero en general. Y las propias instituciones han reaccionado modificando sus balances, reduciendo el apalancamiento y abandonando determinadas actividades. Un proceso en marcha que todavía no ha terminado y que está conduciendo hacia un nuevo modelo, especialmente en Europa.
Sin embargo, existe un aspecto del sistema financiero en Europa que no ha sufrido aún cambios significativos: Londres, Frankfurt, Múnich París Luxemburgo, Zurich y Ginebra continúan siendo los principales centros financieros internacionales. Ningún otro país ha conseguido aprovechar los cambios en el sistema para posicionar claramente alguna de sus ciudades como un nuevo centro financiero de referencia o incluso intentar sustituir a uno de los anteriores. Por el contrario, los antes citados están reaccionando, con mayor o menor rapidez, para intentar no perder su situación privilegiada, apoyándose en los factores que a cada uno le son favorables.
De entre ellos, Luxemburgo destaca como el gran triunfador. Cuenta con un sistema legislativo, un gobierno, y una comunidad empresarial que han sabido adaptarse con antelación a los cambios. De hecho, el Gran Ducado aprovechó la creación del mercado único europeo de fondos de inversión en 1985 para fomentar un sector especializado en la domiciliación, administración y depositaría de fondos. Hoy cerca del 80 por 100 de este tipo de instrumentos financieros europeos están domiciliados allí. Este "pequeño" país es el mayor centro de custodia de activos de instituciones de inversión colectiva del mundo, sólo por detrás de Estados Unidos. Pero no se han contentado con esto. Están continuamente atentos a las nuevas oportunidades que les pueda ofrecer el mundo financiero y han optado por una sólida cultura de protección al inversor abandonando la imagen de "paraíso fiscal". Además, han sido de los primeros países del mundo en regular el término de "family office". Con todo esto, no es de extrañar que empresas de todo el mundo utilicen Luxemburgo como puerta a Europa e inversores privados como "caja fuerte" para su patrimonio.
En España, sólo Madrid puede ser considerado un centro financiero internacional (CFI), y aparece en la posición 49 del mundo, según The Global Financial Centres Index 2011. Nada ha cambiado respecto a esta situación en los últimos años de crisis. Más bien, las dudas que a veces se ciernen sobre nuestro país ponen en entredicho la estabilidad de Madrid como centro financiero internacional. No obstante, si reflexionamos sobre la idea de CFI y analizamos el potencial real de Madrid y de España, ¿no tendríamos capacidad para convertirnos en la puerta de entrada a Europa y al resto del mundo de las empresas latinoamericanas y para llegar a ser los depositarios de los activos financieros de los grandes patrimonios de Latinoamérica?
A nuestro favor juega no sólo la cercanía de nuestras culturas y forma de vida, sino también la existencia de grandes profesionales y de un mercado de valores especializado. No cabe duda de que nos faltaría bastante por hacer, especialmente crear un marco legislativo estable y favorable, e incidir aún más en la protección tanto al inversor como al sector. Para lograrlo, el ejemplo de Luxemburgo puede ser visto como el camino a seguir de tal manera que Madrid llegue a convertirse en un Luxemburgo para Latinoamérica en España.
Antonio Salgado Barahona Director General de Banque Privée Edmond de Rothschild Europe
