27 de Mayo, 04:14 am

Opinión

Antonio de Miguel

Bienvenido mister FMI ¿Adiós Merkel y Sarkozy?

Sígueme enTwiter llave
  • "El FMI exige transparencia presupuestaria a los Estados a los que presta dinero, una buena medicina para aflorar y encarrilar los casos de corrupción política en España"

Al final será el FMI el que tenga la voz cantante  en las siguientes operaciones de rescate a los países del euro con problemas de deuda soberana. Acudir al Fondo será considerado como un "default" en regla para los mercados, pero es lo más ortodoxo.

La Europa de Merkel y Sarkozy ha demostrado ser incapaz de resolver la crisis de deuda soberana. Tardaron un año en arbitrar el rescate de Grecia. Un año en reunir los fondos. Un año diciendo que eurobonos sí y eurobonos no. No es de extrañar que el "viejo zorro"Monti se haya dirigido directamente al FMI después de comprobar la diletancia del "Eje". En realidad habría que pedir explicaciones al presidente francés y a la canciller alemana por haberse opuesto desde el primer momento a que fuese el FMI el que interviniese.

Lo hemos dicho en otras ocasiones: si el FMI hubiese intervenido Grecia a tiempo se habría ahorrado mucho dinero en intereses y quizá habría sido más libre para decidir los recortes. El prestamista habría, es sólo posible, recomendado ajustes en armamento en lugar de en otros servicios sociales... Ya se sabe que el FMI tiene un protocolo muy duro. Sus planes de rescate han derribado Gobiernos democráticos, como ocurrió en Argentina con el Raúl Alfonsín. Pero, al fin y al cabo, es lo que ha pasado en Grecia y en Italia cuando se han dirigido a Bruselas para pedir auxilio.

Quizá es que el FMI, pese a estar presidido por la colaboradora de Sarkozy, es un árbitro incómodo para los líderes europeos. Entre sus recetas está la quita como ingrediente indispensable del rescate. Algo que quizá no siente muy bien a los bancos franceses y alemanes, ya que es posible que los expertos del FMI vean la necesidad de realizar quitas mayores que el 50% para los acreedores privados.

El FMI tiene, sin embargo, otras ventajas. Es un árbitro indiscutible que no genera tensiones diplomáticas. Exige transparencia presupuestaria a los Estados a los que presta dinero. Es posible que no se haya reparado en este aspecto en Bruselas, pero sería una buena medicina para aflorar y encarrilar los casos de corrupción política en España.

Pero, quizá, la mayor ventaja que se pueda apuntar en estos momentos es que será un acicate para que los Gobiernos europeos acepten la reforma de los Tratados de la Unión para ceder soberanía fiscal al eurogrupo. Una misión que para la canciller Merkel se antoja, hoy por hoy, imposible. Porque, no lo olvidemos, el FMI es como una sanguijuela que cura pero que todo el mundo está deseando quitarse de encima.

Antonio de Miguel Jefe de Edición de la Revista Inversión

publicidad
publicidad
publicidad