Analice bien las condiciones si va a refinanciar su hipoteca
La carencia o la prolongación del plazo que proponen los bancos suponen una rebaja de la cuota, pero también pueden tener un impacto negativo a largo plazo por los intereses
No hay nada mejor para cualquier familia en apuros que su banco acepte la posibilidad de solucionar el problema de los impagos antes de que llegue el temido desahucio. Desde que un ciudadano deja de pagar una cuota hipotecaria hasta que realmente le echen de su hogar pueden transcurrir muchos meses, en los que se pueden proponer diversas alternativas para evitar la ejecución hipotecaria. Hasta hace poco, la mayor parte de las entidades financieras optaban por iniciar el proceso del desahucio. Pero tras la aprobación del Código de Buenas Prácticas Bancarias, la actitud de los bancos ha cambiado.
Así lo explica Carlos Baños, presidente de la Asociación de Afectados por Embargos y Subastas (Afes), quien indica que ese código «ha supuesto una palanca de cambio». «Los bancos comienzan a mostrar otro tipo de actitud más suave con el ciudadano», explica este experto.
Negociación individual
Lo más recomendable es negociar directamente con el banco y evitar «soluciones genéricas, porque cada caso es diferente», explica Carlos Baños. El presidente de Afes indica que, precisamente ahora, «se están incorporando a las tasas de morosidad las hipotecas que tenían problemas hace dos años y que lograron acogerse a alguna medida de refinanciación». Esta problemática reaparece porque muchos de los titulares de esos préstamos pactaron, por ejemplo, una rebaja temporal de cuotas, entre otras medidas. Es decir, soluciones a corto plazo que actúan como un «boomerang» transcurridos algunos años, como en estos casos.
Cuando una familia se encuentra en una situación insostenible, puede solicitar una reestructuración de su deuda al banco. En estos momentos, la mayor parte de las entidades ofrecen tres grandes soluciones: la ampliación del plazo del préstamo con respecto al inicialmente pactado; la aplicación de un periodo de carencia de intereses, que suele ser de dos años; o la reagrupación de todas las deudas del hipotecado en un solo préstamo. Estas tres soluciones no son beneficiosas para todos los ciudadanos. Antes de optar por alguna de ellas, debe analizar las condiciones que le propone su banco y determinar cuál es la que más le conviene a corto, medio y largo plazo.
Más plazo e intereses
Una de las medidas más utilizadas por la banca a la hora de modificar las condiciones de una deuda es la prolongación del plazo del préstamo. Cuanto más tiempo transcurra, más bajas serán las cuotas, aunque, al final, se abonarán más intereses. «Hay que evitar la refinanciación agresiva con parámetros que nos son normales», aconseja Carlos Baños. «No se puede asumir una deuda tan prolongada que no te permita mantener un ritmo de vida normal», incide. «Al principio, puede resultar atractivo, pero a los dos o tres años, el presupuesto familiar vuelve a estar al límite», explica el presidente de Afes.
Otra posibilidad que plantean las entidades financieras es la de realizar una agrupación de deudas. Es decir, unir en un solo préstamo las cuotas de la hipoteca, de los créditos personales, de las tarjetas de consumo, etc. «Parece una buena medida porque se consigue reducir el importe total de todas las cuotas que se pagan», explica Carlos Baños. Sin embargo, desde la Asociación de Usuarios de Bancos y Cajas (Adicae), «hay que ser consciente de que, a efectos prácticos, equivale a un alargamiento del plazo de las deudas, por lo que pagará muchos más intereses». Antes de firmar la reagrupación, es necesario «conocer a cuánto asciende la cuota resultante y asegúrese de poder asumirla», recomiendan desde Adicae.
La tercera vía por la que optan las entidades para solucionar el problema de los impagos es la de diseñar un nuevo sistema de amortización, con periodos de carencia o cuotas crecientes. El peligro que conlleva la carencia (supone la ausencia del abono de intereses durante un tiempo) es que, una vez finalice la medida, el titular de la hipoteca se encontrará, posiblemente, con un aumento considerable de la cuota en la que, hasta entonces, solamente abonaba el capital pendiente.
Pactos en escritura
Una vez que se acepta alguna de estas herramientas de refinanciación, es aconsejable que los titulares del préstamo «exijan formalizar esos cambios en escritura, porque así tienen la garantía de que constan en un documento público», explica Adriana Hibernón. Eso sí, hay que tener en cuenta que, habitualmente, en este tipo de casos, es el ciudadano el que deberá correr con los gastos de este trámite.